martes, 18 de diciembre de 2007

Mi venganza


Como tú Reinaldo Arenas, como tú escribiré nada más que por Venganza. Sin embargo no hubiese podido ser de otra forma, pues, irremediablemente al igual que la que "hablaba y hablaba", no si me pusieran un bozal o taparme con una toalla la boca, si me privasen de torturar a la pluma: se me reventarían las palabras por dentro.

lunes, 17 de diciembre de 2007

Stultifera navis. Primeros meses del 2006

Hispania me espera, cuando me marche se quedarán aquí todos mis libros, el polvo será su sustento, las palabras que guardan habrán de acribillarse unas a otras, después no quedarán sino los besos y los dolores punzantes inéditos.
Ya lejos empezará la historia, me cuestiono con seriedad si he de borrar las noches de espanto, las tardes de espera desesperanzadora. Estertores, berridos. Habré de descocerme la sombra.
España es la garantía, quizá no de luz, ni amaneceres con promesas. Y aunque la barca sea anacrónica y el avión carezca de romanticismo, la angustia encontrará arrullo cuando la barca de los locos se redima con el mar.
Adiós piedras, adiós injustificadas tragedias.
El corazón tiembla pero el hierro habrá de ser piadoso.
Y yo, Tzinacán, regiría las tierras que dejó Moctezuma. Pero yo sé que nunca diré esas palabras, porque ya no me acuerdo de Tzinacán.
Jorge Luis Borges, La escritura del dios.
El conocimiento cimbra como un alarido; despertamos entonces de diversos sueños, el sueño de la infancia, de la madurez, de la vida. Dormidos hasta que la ultraconciencia levante las tumbas.
Desperté de tu amor como Tzinacán despertó de la vida.

Spleen. Septiembre/ 06

Vivo a medias, en un aletargamiento casi insalvable, con separaciones inmensas. Caí en el círculo del spleen sin el verso, sin la prostituta o el vino. Porque no es cuestión de reducir o ensanchar los espacios, con la muerte mi dolor no se calma.
No tengo nada para reclamarle al grito: mi aparente postración es un bramido –aun ahogado- que no cesa. Esa costumbre de tener el corazón crispado, dedicatoria para los desencuentros y las ya tan trilladas despedidas.
La mayor de las indolencias: la melancolía es un mal tan poco propagado.

miércoles, 12 de diciembre de 2007


Mientras yo camino por el fuego, él en paz.
Es verdad que a veces preciso de una tibieza constante, pero también es cierto que espero fervorosamente el invierno.

Todo sobre mi madre


"Dice que como actriz eres magnífica, pero que como persona estás muy equivocada".

Faltan palabras

Falta nombrar al nombre de todos los nombres. Estoy hastiada de mi voz, de los vocablos inalterables, sin quebranto. Soy una convencida de que nuestros muertos calcularo mal: ¡faltan palabras! Un ejemplo, cómo adjetivar el sin sentido (a esta palabra deberían casarla), los sinónimos no enmiendan la negligencia de los economistas de la lengua.
En fin, me siento sinsentidosa, sinsentidora, sinsentidada.

INSOMNIO

En las avenidas se presiente el infinito
El cigarro respira de milagro y se consume solo
No tengo humor para los amaneceres
ni para soportar el sueño de los corazones tibios.
La soledad llega para que la vacuidad se instale
Y la existencia arda como carne viva.
Todas las familiaridades se recogen y se siente el vértigo del despojado.
Se piensa en el domingo y asalta la pregunta en común:
¿Cómo consolar sus tardes?
Las horas se reparten

Indiscriminadas

Debería ser siempre jueves...

Sin título

Todos recordaremos el primer encuentro vertiginoso en el espejo, la existencia se dilata y nos reconocemos únicos y solos. Una lucha se debate entre los ojos del que mira y del otro que responde sacudiendo el infinito y con ello la certidumbre que antes era sólo náusea.
Soledades disfrazadas, silenciadas: música impersonal, pláticas desapasionadas, miradas de soslayo.
Un llamado la trunca y surge entonces el estigma del elegido, pero la costumbre y la devoción al número más triste, al non primero, nos quebranta y las grietas se abren y nos trae entonces una nostalgia conocida evocando al día que no quiso formar parte nunca de los días.

Clasificación de las sábanas

Las hay calladas... entre las sílabas que el silencio mutila. En precipitada desbandada anuncian la venida de un réquiem. Víctimas de un compás acribillado por un amanecer en prisa, la autopsia designa dos causas: muerte en reposo o muerte forzada -entre ésta se perciben evidencias lacrimosas -.
Están las suspendidas, inmortalizando el signo del fantasma.
En los bagajes del tiempo, sumisas y desaliñadas están las que rescatan del olvido a los recuerdos.
Abundantes se declinan las de sexo perfumado, en las prolongaciones nimias que la memoria alcanza, embalsaman el acre consumido.
Sábanas sarcófagos, despidiendo el soplo breve y rápido, condenado desde el principio al desarraigo.
Sábanas rientes, sábanas de río, provocando el derrumbe de las cuencas, en la plétora de agua se lanzan juntas a la búsqueda del cauce último.
Arrugadas o llanas se encuentran en el claustro de su futileza.
Solapan al que huye del día truncando la noche fragmentada, salvando la penumbra tras el acecho de la luz.
Y algunas, que no pretenden nada, guardando impasibles los inextricables sueños, esperando pacientes a la noche y velar así al que ignorante duerme.

martes, 11 de diciembre de 2007

Mayo 04

Ha llegado el reinado de soles fundidos.
He venido con insolente imprudencia
a recoger sus luces menguantes,
de escarcha.
Hasta con decoro me apago,
me voy llenando de sutil transparencia,
nada en mí podría ser más heroico.

Y es que yo sólo correspondo al crepúsculo del tiempo.

Dejo en paz tu resplandor fingido.