miércoles, 12 de diciembre de 2007

Clasificación de las sábanas

Las hay calladas... entre las sílabas que el silencio mutila. En precipitada desbandada anuncian la venida de un réquiem. Víctimas de un compás acribillado por un amanecer en prisa, la autopsia designa dos causas: muerte en reposo o muerte forzada -entre ésta se perciben evidencias lacrimosas -.
Están las suspendidas, inmortalizando el signo del fantasma.
En los bagajes del tiempo, sumisas y desaliñadas están las que rescatan del olvido a los recuerdos.
Abundantes se declinan las de sexo perfumado, en las prolongaciones nimias que la memoria alcanza, embalsaman el acre consumido.
Sábanas sarcófagos, despidiendo el soplo breve y rápido, condenado desde el principio al desarraigo.
Sábanas rientes, sábanas de río, provocando el derrumbe de las cuencas, en la plétora de agua se lanzan juntas a la búsqueda del cauce último.
Arrugadas o llanas se encuentran en el claustro de su futileza.
Solapan al que huye del día truncando la noche fragmentada, salvando la penumbra tras el acecho de la luz.
Y algunas, que no pretenden nada, guardando impasibles los inextricables sueños, esperando pacientes a la noche y velar así al que ignorante duerme.

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