miércoles, 12 de diciembre de 2007

INSOMNIO

En las avenidas se presiente el infinito
El cigarro respira de milagro y se consume solo
No tengo humor para los amaneceres
ni para soportar el sueño de los corazones tibios.
La soledad llega para que la vacuidad se instale
Y la existencia arda como carne viva.
Todas las familiaridades se recogen y se siente el vértigo del despojado.
Se piensa en el domingo y asalta la pregunta en común:
¿Cómo consolar sus tardes?
Las horas se reparten

Indiscriminadas

Debería ser siempre jueves...

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