lunes, 17 de diciembre de 2007

Spleen. Septiembre/ 06

Vivo a medias, en un aletargamiento casi insalvable, con separaciones inmensas. Caí en el círculo del spleen sin el verso, sin la prostituta o el vino. Porque no es cuestión de reducir o ensanchar los espacios, con la muerte mi dolor no se calma.
No tengo nada para reclamarle al grito: mi aparente postración es un bramido –aun ahogado- que no cesa. Esa costumbre de tener el corazón crispado, dedicatoria para los desencuentros y las ya tan trilladas despedidas.
La mayor de las indolencias: la melancolía es un mal tan poco propagado.

2 comentarios:

Anónimo dijo...

un placer leerle

Anasthasia Pernath dijo...

Quién eres?