lunes, 17 de diciembre de 2007

Stultifera navis. Primeros meses del 2006

Hispania me espera, cuando me marche se quedarán aquí todos mis libros, el polvo será su sustento, las palabras que guardan habrán de acribillarse unas a otras, después no quedarán sino los besos y los dolores punzantes inéditos.
Ya lejos empezará la historia, me cuestiono con seriedad si he de borrar las noches de espanto, las tardes de espera desesperanzadora. Estertores, berridos. Habré de descocerme la sombra.
España es la garantía, quizá no de luz, ni amaneceres con promesas. Y aunque la barca sea anacrónica y el avión carezca de romanticismo, la angustia encontrará arrullo cuando la barca de los locos se redima con el mar.
Adiós piedras, adiós injustificadas tragedias.
El corazón tiembla pero el hierro habrá de ser piadoso.

1 comentario:

Alejandro Palizada dijo...

Y cuando un pie se pone delante del otro y éste delante del anterior y éste delante del otro y juntos por instantes y separados cuando aterrizan van reconociendo el territorio, y desentrañando el misterio de esa lejana -ahora cercana- tierra España, otros órganos van entendiendo que lo que importaba no era el nombre de la región, sino el acceso a ella. Viajar, con "v" de venganza. desplazamiento hacia la periferia de lo que se ha sido.