miércoles, 17 de diciembre de 2008

4

Sí, tengo un millar de lenguas,
y novecientas noventa y nueve mienten.
Aunque me esfuerzo por usar la una,
no cantará la melodia que yo quiero,
porque está muerta en mi boca.
.
Stephen Crane, Los jinetes oscuros

lunes, 1 de diciembre de 2008

De este mi canto

Me dijeron cómo hablar y pronunciar y entonar
pero no pude seguirles el ritmo,
mi espíritu padece de arritmia sideral.
Voy entonando mi propia canción,
pienso que es única mi canción
pero esto es mentira,
mi canción sigue siendo
nuestra triste canción.
Entre faros infranqueables,
buscamos cual perros
los lugares comunes
para no perdernos
del tono de la tribu
que abandona,
traiciona y nos suicida.
Y pienso en todos los espejos
que compusieron mi canto
las madrugadas al alba
entonando mi canto
los retornos espirales
para perfección de este canto
de pronto me olvidé de mi canto;
otra vez me fui
muero, muero y nazco,
surjo del resurgir amargo
del cambio que no es cambio,
de este negro repetir.

martes, 25 de noviembre de 2008

Otro lamento (por lo de la luna de Octubre y otros pretextos)

No he perdido la razón ¿o sí?
No...
Pero necesito sentirme así,
Oculta en la monomanía
Porque me da miedo vivir...
No es que flaquee en el camino,
Jamás he estado en él,
En sus orillas finjo muerte crónica,
Mientras sueño con "monstruos imposibles"
Salvaguardada de lo que ha de venir.

¿Cómo vivir?
Supongo que es sentido común el de los otros
Pues a mí no me dijo nadie cómo se debe vivir.
Soy agua estancada. Ha mucho quemé mi barca
Y renuncié a los ríos del devenir.
Se consumen en mí todo lo bello y lo bueno,
Fantasmas de recuerdos, lo malo y grotesco parí...
Pero se mueren en mí, amputados de vida,
De la otra vida, la vida que no quiero,
La vida de la que nunca fui.

lunes, 24 de noviembre de 2008

Casos de la vida real

-Mírame Freud ¡mírame bien! ¿de veras crees que asaltas en mis materias oscuras? ¿piensas que estoy loca o extraordinaria en mi cordura?

Y mientras dice eso, un universo se le revuelve en las sienes, después sonríe complaciente a la estampilla...

viernes, 14 de noviembre de 2008

Sinsenticiones

Vivimos entre múltiples irrealidades, esto es cierto, de que hay una infinitud de mundos (la senda de los senderos que se bifucarcan es infinita) es verdad, atrevernos a negar que no existe otra mediocre realidad sería tan necio como el que se extirpó los ojos después de recuperar la vista. No entenderemos jamás, apenas son nociones, idealizaciones de primitivos engañados, cierto, cierto, pues el eterno maldito, que es el hombre, está siempre de espaldas a la verdad, ha despojado al silencio de su natural imperio y no cesa de alimentar al mundo que invariablemente lo traiciona, hijos de la negrura de su espíritu, insondables en nuestra vacuidad... yo sé que nada estoy diciendo... hace mucho comprendí que mi palabra va sin fuerza, dejadme pues decir que también escribiré frente a los ciegos y si te toca llorar, es mejor frente al mar, lalalá, lalalá...

Sé todos los cuentos

Yo no sé muchas cosas, es verdad.
Digo tan sólo lo que he visto.
Y he visto:
que la cuna del hombre la mecen con cuentos,
que los gritos de angustia del hombre los ahogan con cuentos,
que el llanto del hombre lo taponan con cuentos,
que los huesos del hombre los entierran con cuentos,
y que el miedo del hombre...
ha inventado todos los cuentos.
Yo no sé muchas cosas, es verdad,
pero me han dormido con todos los cuentos...
y sé todos los cuentos.

León Felipe

sábado, 8 de noviembre de 2008

Innominada

"Todo será posible menos llamarse Carlos", y lo mismo Gloria. He recurrido a un sin fin de pseudónimos, mi nombre no lo siento mío. Escribo con la mano de una mientras la otra dicta, una piensa y esa en la hondonada llora, todas... menos Gloria.

viernes, 7 de noviembre de 2008

A propósito del monólogo interno

-Es que la tierra me habló y me dijo que me tenía que ir.
-... ¿ah sí? ¿y cómo te lo dijo?
-Pues así: te tienes que ir.
...
-¿Qué opina?
-¿Qué quieres que opine si me dices que la tierra te habla?
-Por lo visto usted y yo jamás vamos a entendernos.
-La que no se entiende eres tú.
-También, pero usted y yo jamás vamos a entendernos.


(Cansada de vivir como si la vida fuese un simulacro, yo no sé nada de las cosas, las pienso y jamás logro verlas. Todas mis miradas parten de mi reducida esfera, desde mí se filtran descarnadas sombras antiguas y un alma que es también la mía la reclama y anhela una raíz primigenia
¿En qué momento vine a perderme aquí?
Escribo desde las entrañas, por eso no debe sorprenderos la falta de belleza.
Llevo triste la cabeza, en un puño va mi corazón... no encuentro camino y no sé a qué orilla arrimarme. Mi parsimonia afecta la algarabía de la carrera. No sé si es virtud o pena: mis manos bestias sólo pretenden escribir. )

(...)

martes, 4 de noviembre de 2008

Y sigo

"Muy mediocre tendría que ser mi dolor para que pudiera describíroslo"

Madame de Sévigné

domingo, 2 de noviembre de 2008

Poema caducado (2005)

A JP

LA CEBOLLA ESTÁ POR PARIR
HE CORTADO PARA TÍ SUS HOJAS
PUES EL LLANTO QUE NO PIENSA EN SU FUENTE
ES SIEMPRE MÁS LIMPIO

TUS OJOS VIVEN AL BORDE DEL MAR
YO QUISIERA CONSOLAR UNO A UNO SUS PÁRPADOS
AGOTADOS YA DE LEER TANTO MUNDO
CONVENCIDOS DE QUE HA MUCHO
EL SUEÑO ZARPÓ

EN TUS ENTRAÑAS LA CEBOLLA RESPIRA
Y CON ELLA TODO TÚ LLORAS
SIN LEVANTAR SOSPECHA

LA PALABRA SE ESFUMA

LLORA TODOS LOS SIGLOS
QUE EN APARIENCIA ERAN DE IRREMEDIABLE SEQUÍA
LLORA TODA LA MUERTE
QUE RESUCITA SIN DESCANSO
EN EL CIELO DE LO YA MARCHITO
LLORA TU MEMORIA
CARGADA DE ESPANTO
LLORA TODOS LOS DÍAS
EN QUE AL SOL ESPERAS
SIN CITA PREVIA
SIN ANUNCIACIÓN
LLORA LOS TORRENTES
QUE TU ALMA DESTILA
LLORA
AL FIN
LO NO AMADO
QUE EL CORAZÓN
SE COAGULA
Y SE CIERRA
"-¿Dónde está mi corazón?"

martes, 21 de octubre de 2008

Por lo pronto

"Este mundo es tan raro que todo puede ser posible, hasta la Santísima Trinidad"

Jorge Borges Haslam

sábado, 11 de octubre de 2008

La banda no toca

Hace días que nada canta en mi, que la Rosa no amanece, huérfana de espacio, más de tiempo y no se siente.
Mis demonios me miran sospechosos inundándome del pavor que se instala por debajo y dentro del silencio en el agua...
¿Qué tramarán inconciliables Yos míos? ¿Quién de ustedes al abrir los ojos contagiará su despertar? Cómodos en la ya por conocida tristeza renuncian a la posibilidad de nuevos versos cansados de improvisar y fingir y sentir que la pluma no alcanza, que entre la cosmogonía del poeta a la hoja una inmensidad los separa, que estamos pobres de poesía...en general de palabra.
Para nada le ha servido al poeta traducir los temblores del alma pues seguimos ciegos en respuestas, bastardos de la comunión, los mismos navegantes naufragando en la palabra.

sábado, 13 de septiembre de 2008

sin título

Hoy no tengo nada que decir,
hoy la luna amaneció llena,
roja y nebulosa,
las palabras tuvieron que partir.

Señores, señoras, apreciad esto,
soy un as en la rima
soy el juglar que va penando
en este siglo
en ausencia de poesía.

He sido como Borges fue Homero:
un alma que ha parido mil vidas.
Y vedme aquí,
intolerante a la inmensidad,
ineficiente para la vida,
innecesaria y escarcha.

Ojalá fuese fácil decir lo
innombrable en una sola palabra,
ojalá mi locura revele en su grito
lo que lo solemne se guarda.

Un loco tocado de la maldición del cielo

Un loco tocado de la maldición del cielo canta humillado en una esquina, sus canciones hablan de ángeles y cosas que cuestan la vida al ojo humano, la vida se pudre a sus pies como una rosa y ya cerca de la tumba, pasa junto a él una princesa.

Leopoldo María Panero

sábado, 6 de septiembre de 2008

Sin título

Madrid se ha fugado del mapa.
Nuestra Señora de los Buenos Aires
perdió el prestigio de buen lazarillo
y los días por aquí pasan tan lento
que no pasan.

Tengo una brújula guardada en el pecho
y aunque descompuesta,
nunca descansa:
"De todos los fuegos, el fuego"
y con los mares,
lo mismo.

Cedo a la voluntad para que los rincones me expulsen,
para que a esterilidad traiga consigo
una plaza en común.
Mis manos hartas ya de improvisar,
encontrarán en otras un refugio pasajero.

"Quien ha sido despertado, ya no puede morir":
el letargo ha tumbado esa esperanza
a los que están consagrados para la Grandeza
y sin embargo hay quien dice que la inmortalidad no existe,
así que el olvido como la memoria,
habrá de pasarse como un eco sin rastro.
2006

lunes, 1 de septiembre de 2008

Nada personal

Algo de mí está irrevocablemente roto.
Llorando mis fragmentos
obligo a que respire el alma
a fuerza de seguir sufriendo
y desbordarme
el aire le da bellas y siniestras
convulsiones a mis aguas.

domingo, 31 de agosto de 2008

La Rosa

Hay un cuento escrito por un genio, en resumidas cuentas es así: un hombre espera como todo hombre que le guiña la vida realizando en su presencia un milagro, milagros de magos de quinta. Como siempre sucede, el hombre como todo desesperado esperanzado amargamente llora, mientras llora, a su lado, en silencio majestuoso surge la Rosa, nunca la verá.
Yo estoy abandonada de la Rosa y asustada y asqueada del camino me salí a la orilla y aun no vuelvo de llorar de mar.

***

Pregunto
pregunto mucho
pregunto desde que tengo memoria
y me disfrazo secretamente
bajo la risa de idiota
eso quiero
esconderme
no permitir que lo que espero me encuentre.

Tengo sospechas de una paranoia crónica
sin olvidar mi deplorable hipocondria
en mi vientre se gestan vacíos los infiernos
sólo mi corazón es de materia luminosa.

Yo que amé sin cesar la oscuridad
sin saberlo
Entregaré y sepultaré mis lágrimas
dolorosos despertares vendrán
anunciando el amanecer
a las sombras.

miércoles, 20 de agosto de 2008

Algo sobre la serpiente emplumada

Hablando sobre la carga significativa de la serpiente emplumada, se dice que es cuando la tierra se hace sabia. La realidad que enraizada emprende el vuelo, cuando se anula la tierra para despegar, la caída es pavorosa, insondable y ya no queda sino aceptar los vuelos futuros sin itinerario.
Y en el aterrizaje inexorable, resta sólo el apesadumbramiento de lo que fue, en otras líneas esculpidas, para los seres de alas precoces.
El devenir no perdona, los forcejeos han apolillado los conductos por los que pasaba el alma. La tierra se revuelca en su insignificancia para los ojos que han visto de cerca el cenit.
Nos hemos quedado sin nombre. Y la tierra ya no es tierra y las alturas no sacian.
2005

domingo, 17 de agosto de 2008

Lugar común

S. no llora porque de niña le dijeron que repartiera bien su llanto pues el llanto (como todo) es marcecible, entonces ella procura no gastarlas porque sabe que en todos los caminos hay un siglo (en el tiempo del dolor) de torrenciales lágrimas. Yo lloro como León Felipe: "para que no se seque el mar", empero también porque en algún momento sueño con el fin de mi mar personal, quiero decir, es insondable mi negrura, pavoroso es el abismo que se esconde pletórico de claridad. Llamamos a la noche porque somos los hijos de perdidos paraísos y el sol nos besa con desenfreno a la cara pero cual niños heridos apartamos de inmediato la febril caricia, no vaya a ser que se nos haga una costumbre amar.

domingo, 27 de julio de 2008

C'è un canto dentro di me


Hay un canto en mí que mi boca jamás pronunciará - que no escribirá mi mano en ningún trozo de papel.

Hay un canto en mí que debo escuchar yo solo, que debo padecer y soportar solamente yo.
Hay un canto preso en mis venas como los celestiales adagios del argentado órgano - hay un canto que como la raíz del gladiolo no florecerá bajo el alud.
Hay un canto en mí que estará siempre en mí.
Si este canto saliera de mi corazón, quebraría mi corazón.
Si este canto escribiera mi mano, ninguna otra palabra escribiría mi mano.
Este canto no se dirá sino en la última hora de mi vida; este canto será el inicio de una feliz agonía.
Hay un canto en mí que no puede salir de mí porque no se han creado aún las palabras necesarias.
Un canto sin medida y sin tiempo; sin ritmo y sin leyes.
Un canto sin ningún sosiego y que astillaría cualquier lenguaje.
Un canto inatendible sin que el alma se intimide por la sorpresa y se coloree de otro sol.
Un canto más respirado que dicho, más presentido que expresado: son de luces, rayo de acordes.
Un canto sin ansias de música porque sería más melodioso que cualquier otro instrumento conocido.
En mi corazón inmenso, que por días abarca el universo, a este canto, le cuesta quedarse adentro.
En los minutos más angustiantes de la vida, este canto querría derramarse de mi corazón demasiado estrecho como el llanto de los ojos de quien se llora a sí mismo.
Pero lo rechazo y lo engullo, pues junto a él también la sangre de mi corazón se derramaría con la misma furia voluptuosa.
Lo encierro en mí mismo porque no quiero morir aún.
Soy una víctima dulce de este canto divino y homicida.
Debo cerrar el corazón como la puerta de una cárcel y sofocar sus latidos sobrehumanos como si fueran remordimientos.
Y ser, con toda mi ternura, el hombre feroz al que no se acercan los débiles.
Porque mi canto sería un aterrador canto de amor, y ese amor abrasaría todo lo que toca.
El amor que solo cobija es apenas tibio, pero el verdadero amor en el mismo soplo besa y destruye.
Este amor resplandecería tanto de candente avidez que ese día la tierra iluminaría al sol y la medianoche sería más ardiente que el mediodía más ardiente.
Pero yo no cantaré jamás este canto terrible que me consume sin que nadie tenga compasión de mi tormento.
Yo no cantaré jamás este canto maravilloso del que mi temor reniega y que espanta mi debilidad.
No cantaré este canto porque nadie podría sustentar la infinita, la desgarrante, la dolorosa dulzura.

Giovanni Papini

lunes, 14 de julio de 2008

Nocturno de Oliverio Girondo

Frescor de los vidrios al apoyar la frente en la ventana. Luces
trasnochadas que al apagarse nos dejan todavía más solos. Telaraña que los
alambres tejen sobre las azoteas. Trote hueco de los jamelgos que pasan y
nos emocionan sin razón.
¿A qué nos hace recordar el aullido de los gatos en celo, y cuál será la
intención de los papeles que se arrastran en los patios vacíos?
Hora en que los muebles viejos aprovechan para sacarse las mentiras, y
en que las cañerías tienen gritos estrangulados, como si se asfixiaran
dentro de las paredes.
A veces se piensa, al dar vuelta la llave de la electricidad, en el
espanto que sentirán las sombras, y quisiéramos avisarles para que tuvieran
tiempo de acurrucarse en los rincones.
Y a veces las cruces de los postes
telefónicos, sobre las azoteas, tienen algo de siniestro y uno quisiera
rozarse a las paeredes, como un gato o como un ladrón.
Noches en las que desearíamos que nos pasaran la mano por el lomo, y en
las que súbitamente se comprende que no hay ternura comparable a la de
acariciar algo que duerme.

domingo, 13 de julio de 2008

Que espere, que preciso de prudencia, fortaleza y templanza. Que duerma, que por las noches se invierten los valores y que gimotean quedamente los fantasmas. Que estoy estable -según el último diagnóstico- pero esta, mi estabilidad, estaba anclada en el paraje del viento. El despertar puede esperar y yo alejada del silencio de La Esfinge, espero. Y cómo de esta condición renegar, yo sabía, mucho antes que el amor es la puerta al infierno.

jueves, 10 de julio de 2008

Añoranzas de Aurora Pontier (2004)

No es que muera de pena, no miréis con cara de incomprendido, nunca me habéis dado vergüenza ni he carecido del denuedo para mostraros, es sólo que… cuando se cierran los telones os he hecho más mío y menos de nadie, os he llevado a cuestas sin darme aires de desventurada. Me escogieron para ser mujer ¿qué queréis? Que no se me condene por esto, es cierto que falto riesgo pero mi pasión no os atreváis a ponerla en duda. Mejor me sostendré en tu regazo, remembremos los días de júbilo donde la sensatez y el decoro eran ajenos a nuestro amor desbocado, recordadme del día de nuestra huída en que llenamos al cielo de bendiciones y besos fervientemente agradecidos cuando vuestro padre hubo consentido en no mandaros lejos, acto no tan benevolente pues había determinado dirigir vuestra vida evidentemente, lejos de mí.
Llegaste agitado y trémulo, me propusiste marcharnos y yo con imprudencia respondí que sí. Hechizamos el duelo y le ordenamos que volase alto. Corrompimos la desazón convirtiéndola a delicias. Nos faltó ensalzarnos ante el tribunal de familia al no sucumbir la tentación que provocaban nuestros cuerpos flamantes y ofrecidos.
Mis días de mujer enjuta están pesando, ha mucho los relámpagos ya no rugen con el mismo furor, mi alma exigua acecha desde su esterilidad la vida inquieta y chocante que no repara en ella.
No fue sencillo emperlarme y retener el agua salada de mis cuencas que inminentemente se consumían y ahogaban mi voz.
¿Qué hicieron de mí? Mientras me embalsamaban no se me advirtió que moriría al instante y que mi perdurabilidad se representaría en el polvo. Repartiéndome, fui menoscabando rápidamente mi potestad.
Que absorba la luminosidad que pude haber dejado encendida, que se me condecore por mi flexibilidad y mi no intervención respecto a la corriente. Mi religiosidad fanática como seña de mi capacidad afanosa.
Dispensadme vos por haberos usado como confidente sin recepción, hueco dolor inventado, falso sentimiento agitado. Sóis más frío que las piedras y no hayáis resquicio para traspasarme.
Me dejé engarzar con el consuelo de un final en camino. Venid alas blancas y apresurad minutos que descienden como hojas marchitas, indecisas de la prometedora parada. Venid no sin antes permitidme llorar las lágrimas que nadie derrochará por mi partida.

sábado, 5 de julio de 2008

Romper aires

Mujer de solililoquios-aires, mía, de nadie. Sé bien que la tristeza se hizo un sitio en tu pecho, pero no queda de otra más que acogerla de lo contrario se pondrá más triste y después no habrá canción de cuna de ahogue sus gritos callados. También sé que a veces la soledad se pone necia y una sale a la calle con su sonrisa boba esperando por cualquier seña hasta que la mueca se fastidia y no queda nada salvo esta condición de desoladas. Sin embargo, en las noches que sé que colgada estás de tu ventana que no da -ahora- sino a una pared de melancolía grisácea, recuerde siempre Señora de la J que flota, que a una distancia no tan larga anda otra disidente que la entiende bien.

martes, 1 de julio de 2008

El hombre de los ojos bellos - Charles Bukowski

Cuando éramos chicos
había una extraña casa
en el barrio
todas las cortinas estaban
siempre bajas
y nunca oíamos voces
adentro
y el patio estaba lleno de
cañas
y nos gustaba jugar en
las cañas
a que éramos Tarzán
(aunque sin ninguna Jane).
Y había un estanque
de peces
grande
lleno de
los peces
más gordos que hubiéramos visto
y eran mansos
venían a la superficie del
agua
y agarraban pedacitos
de pan
de nuestras manos.
Nuestros padres nos habían
dicho:"no se acerquen a esa
casa".
Así que, por supuesto,
lo hacíamos.
Nos preguntábamos si alguien
vivía ahí.
Las semanas pasaban y nunca
veíamos a nadie.
Pero un día
escuchamos
una voz
desde la casa

"¡PUTA DE MIERDA!"
era la voz
de un hombre.
Entonces la puertade la cocina
se abrió de golpe
y un hombre salió.
Tenia una
botella de whisky
en la mano derecha
y más o menos 30 años
Un cigarrillo
colgabade su boca
y necesitaba
afeitarse.
Su pelo estaba
salvajemente revuelto
y andaba
descalzo
en camiseta
y pantalones
pero sus ojos
eran
brillantes.
Encandilaban
con su brillo
y nos dijo,

"hey, caballeritos,
espero que estén
pasando un buen rato".
Entonces se rió
y volvió
a la casa.
Nosotros nos fuimos
de vuelta al patio de mis padres
y pensamos
sobre eso.
Nuestros padres,
decidimos,
nos querían alejar
de ahí
porque no querían
que viéramos a un hombre
como ese,
un hombre
fuerte y natural
con
bellos
ojos.
Nuestros padres
estaban avergonzados
porque ellos
no eran
como ese
hombre,
por eso nos querían
alejar de ahí.
Pero
volvimos
a aquella casa
y a las cañas
y a los mansos
peces.
Volvimos muchas tardes
durante muchas
semanas
pero nunca
vimos
ni oímos
al hombre
de nuevo.
Las cortinas estaban
bajas
como siempre
y todo estaba
quieto.
Entonces un día
mientras volvíamos de la
escuela
vimos
la casa.
Se había incendiado,
no quedaba nada,
solo unos cimientos negros
chamuscados y retorcidos
y fuimos al estanque
y no había agua
y los peces gordos y
naranjas
estaban muertos ahí,
secándose.
Volvimos al patio de mis padres
y hablamos sobre
eso.
Y decidimos que
nuestros padres habían
quemado la casa,
y habían matado
a los peces
porque todo
era tan bello,
incluso el bosque
de cañas habían
quemado.
habían tenido miedo
del hombrede los bellos
ojos.
Y nosotros tuvimos miedo
entonces
de que a lo largo de nuestras
vidas
cosas como esa
sucedieran,
que nadie quisiera
que otro sea
fuerte y
bello,
que nunca lo permitirían,
y que mucha gente
tendría
que morir.


El amor es capaz de alcanzar límites insospechados ¿qué diría Freud?

viernes, 27 de junio de 2008

***

La ausencia también tiene memoria
y es por esta que estamos plagados de vacíos
y constante, me reitera que no hay otra posible realidad.
Me ha dado por soñar con el primitivismo
y tomo, fumo, sonrío
He estado coqueteando con la vida: me ha dado por amar, amar, amar
Después viene un silencio parecido al que sucede después de la orgía
Uno en la llovizna
Nada más.

miércoles, 25 de junio de 2008

De jardines con senderos bifucardos

Cada vez que emprendo el camino me detengo por lo menos una vez y pienso, respiro (pues a veces olvido respirar) me siento y reconsidero lo ya pensado, lo elegido desde mucho antes y vienen entonces las voces, poemas que siguen susurrandóme mis muertos y otra vez -como siempre- confundo y pierdo mi voz, mi voz que no es sino la mezcla de largas tardes de drama, de una infancia en silencio; recuerdo en un cuento de Yourcenar donde habla de Ling, discípulo de Wang Fo, al verse en peligro junto a su maestro, en vez de llorar como éste, sonríe, pues le parecía una manera más tierna de llorar... Nunca pude explicarme el motivo de este, mi llanto tan basto, nunca salvo cuando lo convertí en ternura, a los 16 años algún terapeuta me dijo que mi sarcasmo no era mas que dolor reprimido y no saben, pocos saben que yo no resisto la verdad, que me cierro y no entiendo y por eso mi repulsión a la aritmética y a la economía, lo mismo que a la gramática, la verdad sólo la escuchan mis entrañas, yo no tengo inteligencia práctica, esto es, soy perfectamente capaz de comprender a un Miró y con esto soportar las alusiones del sensible, las interpretaciones del intelectual o los silencios del sabio, no obstante estoy negada para apreciar la vida en su conjunto en lugar de fragmentada, en los fragmentos se dosifican las dosis de emociones con más precisión y por eso he aprendido a amar la fealdad, la melancolía y el spleen no como simulacros, sino como componentes firmes de la belleza.

Y para despistar aun más con el título, además de que explica la realidad de la estructura de mi cabeza, me es necesario el cuento de Borges y pronunciar su frase final: No sabe (nadie puede saber) mi innumerable contrición y cansancio.

domingo, 15 de junio de 2008

Viernes 13

En este espantoso abismo, matriz de la naturaleza y tal vez tumba, no de mar, ni tierra, ni aire, ni fuego, sino de todos juntos en sus fecundadoras causas confusamente mezclados, y al que debe combatirse siempre, a menos que aquel que todo lo hace y puede ordene sus oscuras materias y cree más mundos, en este espantoso abismo, el caudaloso demonio se detuvo al borde del infierno y miró un momento, considerando su viaje...


John Milton, El paraíso perdido

miércoles, 11 de junio de 2008

De: J.J.C. / Para: Anasthasia Pernath

A Gloria

Si el mundo estuviera lleno de gentes como tú y como yo, el sol no saldría para molestarnos y la luna reinaría siempre sobre nuestras cabezas para permitirnos así bailar flamenco sobre los tejados. Probablemente veríamos uno o dos puercos volando, es más, todos los animales estarían alados y nosotros volaríamos con ellos. No existirían los celulares y esas cosas “migrañosas”, sólo pensaríamos en el otro y éste llegaría volando a nuestros brazos. No habría armas y si acaso serían lindas esculturas. La lágrima estaría permitida y sería bienvista y aclamada.
No dormiríamos o probablemente dormiríamos de más. Cada paso llevaría consigo una canción que a la vez se subordine a un baile. Muchas veces no habría gente en la calle y otras, todos chocaríamos bailando y volando. Entonces no necesitaríamos el vino porque el aire embriagante te embriagará de poesía. Sería pues, una utopía, Utopía de los soñadores…
Tristes, sin alas y con un poco, un poquito de poesía.





LLUEVE

No digáis que la muerte
huele a nada,
que la ausencia de amor
huele a nada,
que los aires,
que las sombras
huelen a nada.
.
V. ALeixandre

viernes, 6 de junio de 2008

La muerte está a mi izquierda, es silenciosa y prudente, a veces la siento apartada, otras siento que es ella la que me sostiene.Hubo un día en el que se filtraron incontables días, dejé de llorar porque me cansaba y deshidrataba, sin contar que los surcos que abrieron el llanto no resistirían más desbordamientos salinos. Era como Harry Haller esperando la mitad de un interminable siglo para al fin con la navaja de afeitar soltar el alma del cuerpo sin necesitar de los remedios pitagóricos: La Música, Las Matemáticas y El Vino... no obstante, mi vida se condicionó por un cuento:

En el insomnio - Virgilio Piñera

El hombre se acuesta temprano. No puede conciliar el sueño. Da vueltas, como es lógico, en la cama. Se enreda entre las sábanas. Enciende un cigarro. Lee un poco. Vuelve a apagar la luz. Pero no puede dormirse. A las tres de la madrugada se levanta. Despierta al amigo de al lado y le confía que no puede dormir. Le pide consejo. El amigo le aconseja que haga un pequeño paseo a fin de cansarse un poco. Que en seguida tome una taza de tilo y que apague la luz. Hace todo esto pero no logra dormir. Se vuelve a levantar. Esta vez acude al médico. Como siempre sucede, el médico habla mucho pero el hombre no se duerme. A las seis de la mañana carga un revólver y se levanta la tapa de los sesos. El hombre está muerto pero no ha podido quedarse dormido. El insomnio es una cosa muy persistente.


.... fue cuando -después de nociones vagas de Shopenhahuer- supe entonces que en la muerte no encontraría ni reposo ni alivio y la vida me pareció aún más comprometedora que la muerte, el espiral atroz no concluyó, jamás concluye.

lunes, 26 de mayo de 2008

Otros espejos

Tuve dos incentivos en mi infancia, aparte de las películas que marcaron la cinefilia de mi generación como La Princesita y El Jardín Secreto, estuvieron siempre por encima: Como Agua Para Chocolate y La Casa de los Espíritus, en ésta está Clara, adivinaba lo que los aires traerían y un día se le metió la muerte y permaneció muchos años en silencio, en la abstemia de la palabra hablada pero el amor que alguna vez pudo ser de Rosa, su hermana, se le transfirió despertándole la voz.
Tita, la de mi película, se encierra por dos días en un palomar y ni la historia del fósforo, ni la devoción que le profesaba el médico gringo le robaron suspiros atenuantes; sólo escucha y mira como Clara mira.
¿Por qué no enaltecen el estoicismo de las que no hablan? Entre más tiempo pasa, hablar es calamitoso, es tan aburrido como la lágrima pasada: inútil y salva. No me sorprende que a Neruda le guste que Matilde calle porque está como ausente, así como el matemático en el álgebra, el pintor al óleo, la nota en el músico o el músico en la nota y sigue y al igual que estos al poeta le llega la verdad violenta y un buen día en la cuenta cae que nada valen las palabras.

viernes, 23 de mayo de 2008

Rescoldos de Safo



Ventilándose los rostros del dolor,
muecas en retorno,
surcan sendas por las que transita el llanto;
prevenidas se abren paso hacia la tierra
enraizando la tristeza
para que ni en los días soleados
nos falte.

Lamentaciones de Eco

Tiresias lo dijo: “él no sabrá de vejez si llegara a conocerse”, fue concebido por las aguas como el lirio, y desde su primer atisbo a la vida fue amado por tan extraordinaria belleza.
Yo, condenada al repetir de las palabras últimas, le vi caminando por la tierra como un ser nacido desde el mundo. Sentí un dolor indecible en el pecho, esperando fervorosamente su voz para degustarla ya gastada en mi boca.
La apoteosis se hizo: habló y repetí y hubo unas nupcias en torno a las palabras. Sin meditarlo me lancé a sus brazos, su respuesta fue un rechazo rotundo. Me guarecí en subterfugios, las cuevas, con todo el amor hacia adentro, callado.
Con el pensamiento lo maldije deseando el mismo sufrir para él y se hizo: no tenía conciencia de su propia hermosura y al reflejarse en el lago, quedó prendado de su propio reflejo.
Amor más trágico no ha habido nunca, yo le lloro y le lloro, Narciso, queriendo salirse de sí mismo y consumar el amor. Narciso, en el claustro de su cuerpo sin puerta, fragmentos de un dolor sin respiro.
Yo estuve cuando el lago lo aferraba con ansia, y cuando dijo adiós, en mi garganta mil veces más vieja y herida, otro adiós lo venció.

domingo, 11 de mayo de 2008

Si alguna vez preguntaran como Jasón a Medea, aun sin parto y sin matansuicidio (olvídate de la historia, sólo piensa en el crispado corazón de La Para Siempre Extraviada Medea ) : Sólo Jasón, sólo las mujeres somos capaces de tales proezas.

sábado, 10 de mayo de 2008

por qué agua

Érase una vez, hace muchísimo tiempo, en un inimaginable lugar (recordemos la relatividad en el tiempo y que lo imaginado o no es indecible) en el agua se me reveló, quizá en una forma sencilla y en una situación vulgar: hubo un tinaco, en un improvisado sótano alguna vez, mientras descubría tardiamente el placer de las sensaciones del mundo, metí muy despacio la mano en el pozo y la saqué temblando -Entre mis curiosas fobias está la del agua a oscuras y fría- pero era verano y el agua de aquel día tenía una tibieza natural y regresé con cuidado primero, cerrando los ojos después, meciendo y meciendo ya todo el brazo, entonces recordé que recordaba esa sensación y otra vez el miedo pero el agua me retenía y yo triste de presagios del pasado intentaba sacarla pero a ella mi abandono no le importaba, entonces me dejé arrullar resignada y conmovida. La vi, la vi y la volví a ver: lo que la ciencia sostenía era cierto pero en mis dudosos sentires la sabía de un azul irremediable. Mentira que fuese inolora e insabora, los que sostienen eso con la boca orgullosa no saben, no entienden que nada se parece a nada, que el agua es simplemente El Agua. De un olor que como si apenas, de un sabor colmado de transparencia y neutral.
(a propósito)
Eres de agua
En ti
la claridad
a golpe de sí misma
se oscurece
De agua
Lo supe siempre
Eres de agua
Profunda
Transparente.
Efraín Bartolomé.

(...)


Esta costumbre de mantenerme al margen, siendo una espectadora triste con el corazón crispado, parásito de la palabra, porque me he tomado muy en serio que al proferir la orden Paracelso, la Rosa se levantaría de entre las cenizas. Pero los versos míos nada erigen, de soledades insalvables están hechos.

lunes, 5 de mayo de 2008

"Literatura"

El novelista, en mangas de camisa, metió en la máquina de escribir una hoja de papel, la numeró, y se dispuso a relatar un abordaje de piratas. No conocía el mar y sin embargo iba a pintar los mares del sur, turbulentos y misteriosos; no había tratado en su vida más que a empleados sin prestigio romántico y a vecinos pacíficos y oscuros, pero tenía que decir ahora cómo son los piratas; oía gorjear a los jilgueros de su mujer, y poblaba en esos instantes de albatros y grandes aves marinas los cielos sombríos y empavorecedores.
La lucha que sostenía con editores rapaces y con un público indiferente se le antojó el abordaje; la miseria que amenazaba su hogar, el mar bravío. Y al describir las olas en que se mecían cadáveres y mástiles rotos, el mísero escritor pensó en su vida sin triunfo, gobernada por fuerzas sordas y fatales, y a pesar de todo fascinante, mágica, sobrenatural.
J. Torri
El concepto más aproximado
que he tenido al respecto.
Lo inefable se dice sin decir
diciendo.
Habría que reconocer
(¡sacrílegos de "La flor
de mis secretos"!), que la
literatura, es decir,
mi más amada amante
igualemente nombrada,
clasificada y profanada
como El Amor, La Verdad y La Muerte,
se dice diciéndose a sí misma.

viernes, 18 de abril de 2008

¿Pero por qué? La belleza será...




En Haití, no se pueden contar cuentos durante el día. Quien cuenta de día, merece la desgracia: la montaña le arrojará una pedrada a la cabeza, su madre sólo podrá caminar en cuatro patas
Los cuentos se cuentan en la noche, porque en la noche vive lo sagrado, y quien sabe contar cuenta sabiendo que el nombre es la cosa que el nombre nombra

Eduardo Galeano.

Fotografía: Gloria Soto Angeles.

miércoles, 9 de abril de 2008

Orfeo y Eurídice

Éste es sin duda el mito que le quitó concepto al amor y lo convirtió en la quimera perenne de esa criatura que con pulcritud retrató Austen: la mujer que espera y espera y espera.
Orfeo era un artista, un poeta en la lira; montes, mares, gusanos y cuervos se mecían conmovidos en él. Su música removía las vísceras del ciego y calmaba el estruendo insoportable del sordo.
Se enamora de Eurídice la Musa-Ninfa que por la mordedura de una serpiente muere. No imagino a Orfeo, donde en un rapto de inspiración poderosa estremece a todos los seres del Ténaro incluyendo al mismo Hades y logra así rescatar a la somnolienta Eurídice de la insoportable atemporalidad del subsuelo .
No fue por ella como feliz caballero: ni la espada en el cinto ni en la mano el azor, no combatió con monstruos fantásticos para rescatarla de la torre más elevada (y por supuesto, sin elevador) hazañas por las que toda mujer -vestida de antigua o no- sueña pero sobre todo llora y dichos romances se desgastan y usan en historias que nunca fueron intención del tiempo.
No era un dios, Eurídice no era la única Ninfa, pero él era artista, un inconsolable artista; Eurídice inmensamente ausente y como todo hombre que ha visto los ojos de la belleza intuía con aproximación la soledad infinita que nuestra raza lega, además sin ella el Olimpo -como sucedería en el cielo, el infierno o el limbo- no volvería nunca más a ser la esperanza que sostenía firme su lira.
Pero Hades, conmovido, le concede lo inconcebible: la regresa a la vida (¡y a la misma vida!) después de cruzar el umbral de los muertos. Hubo una única condición, Orfeo iría por delante y Eurídice le seguiría, pero él no podía voltear a verla hasta salir por completo de ahí. Ella iba detrás, ofuscada, incrédula pero iba detrás y Él, como todos idiota enamorado, ignorando que con el Amor no se lleva la Prisa, voltea y entonces la niebla:


¡Eurídice, Eurídice! Habré de perderte una e infinitas veces más.

Me viene a la mente la cabeza de Orfeo, fragmentado y desolado como el que nunca; y a Eurídice la presiento de tristísima piedra, llorándole en ratos y en las meditaciones del sueño se salen reclamos. No es como cree la vox populli que fuese una ingrata pero al menos yo me pasaría -como ahora- las noches en vela preguntándome con mi corazón de mujer:


¿Por qué, por qué mientras yo me entregaba con servilismo a la muerte y cuando subí a la barca apenas lloré; unos faldones me cubrían toda la cara y no quise asomarme porque yo musitaba confiada su nombre. Al llegar al otro lado del agua algo por dentro se me rompió y no quise ver ni vi, no recuerdo ya nada... su lira con notas de plañidera y una mirada incierta, la bruma empañándolo todo, olvidando primero al que temblando me daba la espalda, para después dejar de llamarme Eurídice y terminar con mi inaguantable unidad.



domingo, 30 de marzo de 2008

Plagio a los poemas que rondan inquietos a la bruja que antes, muy antes... ya era.




"¿En qué lugar, en dónde, a qué deshoras me dirás que te amo?
Esto es urgente porque la eternidad se nos acaba."
J. Sabines




Insomnio III

De repente se me ocurre pensar que podría ser también una artista del hambre: en mi distracción, el sacrificio del ayuno se olvida.
Llega la noche, mi corazón con el suyo palpitan y por su frío me deshago en soledad.
La noche, la apertura al silencio, el principio del ruido dentro.
En su negro regazo se levantan inimaginables los siglos, de nostalgias pletórica está.
A veces presiento que he dicho de más y otras que nada se ha dicho, que me faltan los ojos, que no trendré yo el alma chueca (por Dios ¡no!), pero sí terriblemente disfuncional.

Alguna vez me despertó el dolor porque estrellaba mi cabeza contra la pared... cuando duermo pierdo la poca cordura de la que tanto alarde hago, temo no poder dar razón de los resabios que deja mi llanto, de los ininterrumpidos monólogos que se desbordan en desbandada como las alas australes del viento. La noche es la que por su prudente y femenil presencia, me arrebata del sueño.

sábado, 29 de marzo de 2008

La Vie en Rose?


Noticias desde el arrabal



(yo nomás transcribo)






El alcalde de Celaya anuncia reubicación de ‘emos’ del centro

“No nos gusta que estén en el centro, afectan la imagen, dan mal ejemplo”, dijo el panista.


Martín Diego Rodríguez, corresponsal Publicado: 19/03/2008 13:58

Celaya, Gto. Con el argumento de que “dan mala imagen al primer cuadro de la ciudad”, el alcalde panista de Celaya, Gerardo Hernández Gutiérrez, anunció que su gobierno va a “reubicar a los emos” que se reúne en el jardín principal de la ciudad por las noches.
Aunque la declaración fue catalogada por un sector de la sociedad como “una ocurrencia más del alcalde”, la guardia municipal ya trabaja en un operativo para “retirar” a los emos –identificados por su filosofía de actuar conforme a sus emociones y sentimientos– del centro histórico de la ciudad.
Según un alto mando de la policía local, el objetivo es evitar reyertas “como las que se dieron en Querétaro o en el Distrito Federal”.
“Debe haber respeto, ante todo, pero también tenemos obligaciones y los emos de alguna forma son ciudadanos, son personas humanas que también tienen sus derechos y obligaciones. No nos gustaría que estén en el centro, afectan la imagen, dan mal ejemplo. Ellos que mejor estén en otro lado y se van a reubicar”, señaló el edil.
Es de recordar que el panista Gerardo Hernández Gutiérrez en su momento también declaró que los homosexuales son “pecadores que deberían arrepentirse y por eso les da Sida”.

viernes, 28 de marzo de 2008

IIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIII

Alguna vez escuché sobre una mujer que se encerraba durante todo el día en el closeth encogida en una caja de huevos; envuelta entre cobijas y más cobijas dormía y en ratos lloraba.
M. se levantaba cada noche entre las tres y las cuatro para llorarle a Lágrima viva, tres operaciones por él, surcos, de impresión amarga.
Para Alfonsina fue fácil, el mar en silencio la arrastró; dice la leyenda que Nietzshe murió aferrado al lomo de un caballo, fue imposible cerrar los ojos que pertenecieron a Miguel Hernández y Silvya Plath después de varios intentos de suicidio, da conclusión a su vida con un matiz ordinario y burgués; ella fue un poema limpísimo con un final poco ensayado.
Que de mi nada digan, que jamás se enteren de mis vulgares maneras para desraizar el amor, la belleza tanto tiempo sufrida, los desencuentros inacabables... mi espera impaciente, agotada, marchita.

domingo, 23 de marzo de 2008

Sindediciones

No sé -y no lo digo con falsa inocencia- si alguna vez leerás esto:
me hace falta pedirte seas testigo de cómo están temblando mis letras.

Este nuevo título, presentación y epígrafe incluido... es tuyo,
será cierto lo que dicen: si no sirve, no vale;
estas palabras enneblecidas se quedarán peor que la hoja muerta y apolillada,
pues al menos ésta fue tocada por la mano sutil del tiempo:
despedidas, encierros y lágrimas.

En cambio aquí te escribo en el aire, bajo la incertidumbre de que ignores
que me expongo a tu amor, cualquiera sabe que el amor es lo que más vulnera,
pero no hablas, no dices nada… no me dejes en las manos muertas mis plegarias,
he olvidado todos los poemas que te debo, se agitan y por dentro berrean...
se me quiebra la voz y ahora la inmensidad del mar me destela.

Ando de plañidera acompañada por las lamentaciones de Eco,
escurriendo como Mirra voy -orgullosa pero trémula, como caída soberana-
de amargura descorazonada.


Insomnio II

A Jessica Judd


Es que hace mucha luna me dices a guisa de disculpa, como si ignoraras que el sueño no me acoge a mí tampoco en luna llena y que me pongo como tú, insomne y amorosa; me pongo también a aullarle atemporal y tendidamente hasta que el sol impiadoso nos sorprenda.

Es verdad, Hay algo podrido en Dinamarca, pero no sólo en Dinamarca, en Querétaro, en Celaya nos persiguen y se ensañan las miserias de este cielo inestelar.

Habrá que guardar estas noches de llanto, de soliloquios incesantes, mi niña, la noche aunque triste y solas solas, nos guarece como a las brujas y poetas pese a que no sabemos levitar, ni convertir el agua en fuego, pasamos de largo los solemnes puntos y una que otra "Z" se nos va.

lunes, 18 de febrero de 2008

Invitación sutil

De la luna pero no a la luna
Te ofrezco luz de luna, a veces la encontrarás diáfana, escondida y otras en su plena forma, pero a ti te será benigna si le das buen uso.
Precisas de esa luz que afecta -pues a la luna no le gusta sentirse usada o mancillada- a los sensatos, comunistas e intelectuales. Es la luz de los noctámbulos, insomnes, marginados, tristes y poetas; empero es también de mujeres con llanto rezagado, perdidos sin título, dolores de parto.
Necesitas venir y embriagarte de la luna, Caballero, de nosotros los lunáticos.

Al tango insonoro de María de Buenos Aires

Fue toda una osadía renunciar a él, caballero; era de agua, de matemática en poema, tabula raza, sensibilidad sin mácula, secreto de nota aguda; pero, esto, por supuesto se lo escribo a usted, que está más dentro y me pongo dolida y triste: Girondo, Radiohead, túneles y esos tangos que no son nuestros.

El título me parece obvio

Sé que tu nombre es sonoro
Y ventanal abierto,
Y cada día el corazón hinchado de esperanza,
dejando sitio en la memoria,
acuña tu nombre.

Nada como tu nombre.
Lo repito y repito:
Nada como tu nombre
sólo tu nombre; tal vez tu nombre
Sea el que con descaro pronuncie
con la pluma desesperadamente degollada
y cualquier zona en blanco:
víctimas de los dolorosos vestigios
que arrastra tu nombre.

Ni luna llena, ni montes,
sol templado, lámparas, faros.

No

Tu nombre es el que entibia mi alma
y preside.

domingo, 17 de febrero de 2008

Poesía: la lucha contra el sujeto fragmentado / 25-09-05

“Porque un día, al despegar los párpados, me eché a llorar, sintiendo que vivía; (…)”, así clama Ifigenia, y nosotros, con la misma voz, llenamos la tierra de lamentaciones, he ahí que nació ése, nuestro llanto insondable, lágrimas que nos prestó la mar para humectar los páramos enjutos.

Estamos hechos de guerra, odio, de ternura y hambre crónica. Desde el primero de nuestros instantes, cuando el universo nos expulsa nos condenaron a absorberlo todo y mirarlo todo también; la realidad no es sino la composición del yo, que se contagia y enferma de otras almas. Dice Borges: “(…) Soy dios, soy héroe, soy filósofo, soy demonio y soy mundo, lo cual es una fatigosa manera de decir que no soy” y esto no es remitirse estrictamente al nihilismo, sino al empeño de gritar el yo, que pretende verse unificado y que cuando se descubre en fragmentos, con la misma tenacidad con la que se cohesiona se niega.

El tiempo nos reclama, arrastra todas las piezas que se vuelven anacrónicas, hasta no ver la aparición de “el otro”. Es por ello que no sólo regamos el suelo a pedazos, sino que llega el momento en el que se derrumba un todo y a fuerza deben de brotar y convertirse los rescoldos que se dejan. “He conservado intacto tu paisaje/pero no sé hasta dónde esté intacto sin ti”, cuando nos vestimos de otros aires, en un lado nos dirigió Bóreas y ahora está en acecho Noto, cambiamos de escenas y de personajes en cada uno de los acto en los que se debe improvisar.

La poesía –que no reduzco a la palabra- llega como un bálsamo, para la escisión del hombre,
Saramago habla del “pensamiento autóctono”, el incorruptible, que se predispone al mundo, es quizás el que está ligado a todas las flores que la poesía recoge. Es la batalla que se declara al tiempo y a las formas que nos delimitan y nos abren, no es un ir más allá de ello, sino un más acá, adentro; en palpitaciones mudas que sólo el espíritu acoge, donde los siglos han perdido su facultad de carga y se reducen a un melancólico consuelo.

No hay corazón que vibre en un mismo compás, pero sí que se une a la sinfonía que desde siempre nos depararon los astros. Es el canto donde las letras sobran y donde toda posible notificación falta.

Ahí parte, también, el horror de sabernos solos. Acogiendo ya, esa dolorosa mezcla, reconociendo en esta manifestación -cuando el sentimiento poético irrumpe- es incapaz de transmitirse y el alma se queda maniatada; la metamorfosis surge como un suceso inenarrable, únicamente permanece ahí, resplandeciente en las entrañas.

Queda entonces, concluida y no, la obra poética; las hojas del otoño no tienen nunca los mismos colores para el que las recibe, sin embargo, éste sabe, en una íntima complicidad, que el árbol se ha quedado desnudo exclusivamente para los ojos que corresponden a esa tarde.

sábado, 9 de febrero de 2008

"Las naves por el mar, tú por tu sueño"

El poeta es un fingidor,
finge tan tremendamente
que hasta finges que es dolor
el dolor que en verdad siente.
F. Pessoa
Que qué pienso sobre la relatividad, me preguntan, yo les digo que nada sé porque se cuela por mi pecho un agujero negro.

Me dices que Cortázar escribió su primer soneto a las 8 años y yo te respondo con prisa diciendo que también era la edad en que me recuerdo escribiendo, tú me sales con tu impecable retórica, con tu amplio conocimiento de esa lengua, bendita, nuestra, y me preguntas: pero sonetos ¿sonetos?

No, claro que no.


Te lo digo a ti, a ti que me dices que un escritor es el que escribe, olvidé decirte que no, yo sólo incluyo a los que les importa poco lo que bien saben y, si lo cuentan con una voz límpida, mejor.


Yo no seré tal vez una escritora, caballero, descubrieron mi perfume, me llevaron por las líneas, (cuando siempre he preferido lo curvo o amorfo), disfracé mi edad y a mis manos las amordacé; pero aquí estoy como con el guerrero la espada, la pluma en mi mano. Maniatada.

sábado, 2 de febrero de 2008

(sin la intención de plagio): Pido silencio

Es cierto, debimos haberlo hablado; nunca estipulamos tiempo, es decir horario digital, de luna, compromisos, citas, noches de onanismo, misantropía, -si así quieres llamarle-, enfermedad, luto o abstinencia.
No reparaste jamás en mis anáforas, ni en mi sofismo incontenible (que te juro una odisea). El silencio es lo que más nos gusta, y no lo saben, y a lo mejor nosotros dos al fin también ignorantes lo sabemos pero, cuánto alarma la palabra, qué deleite con los versos, en un estado ontólogico sabemos y parafraseamos bien y que viva la retórica, el histrionismo y una labia refinada.
Que así sea, mientras tanto emprenderé la ardua tarea de hacer las pases con el tiempo y esperar sin esperar-te; tal es mi deseo.
A ti te ha dado por la ausencia y a mí por el frío y la conciencia paranoica de su invierno.

viernes, 1 de febrero de 2008

Tinta indeleble en hoja en blanco

Querido, mis manos hoy han trabajado más de lo usual. (tú sabes, por cierto, el verdadero significado de la palabra "manos") "se hizo de noche... ¿sabes manejar?"
La escritura, mi estimado miope, zurdo (o/y siniestro) caballero, sigue constante transparente.
En realidad he sido cínica en la letra, pero quizá yo no me escondo como tú lo haces, es decir, esa soberbia que tanto martiriza a tu razón desiluminada que la sabes justificada y por eso eres encantadoramente capaz de parecer un ilustrado, como suelen llamarte los pobres y perdidos: tu gremio de sensatos... "ah ignorantes"*, tu nombre es el que da la luz.
*Quim Font, desde el manicomio más triste de la ciudad de México.

jueves, 10 de enero de 2008

A La luna, claro. Mayo/2004

Hay tanta soledad en ese oro.
La luna de las noches no es la luna
que vio el primer Adán. Los largos siglos
de la vigilia humano la han colmado
de antiguo llanto. Mírala. Es tu espejo.

Jorge Luis Borges

Si la eternidad guardara celo con el mismo fervor que acuña al universo, la luna seguiría siendo el deleite para los desamparados que se guarecen con ella.
Místico resplandor que envenena la sobriedad, contradicción de la lógica y amante del sin sentido que permuta la gravedad y se lleva nuestros rastros a su casa sin techo.
Salvadora de genios que recalan en las orillas del espacio muerto, engendrantes de quimeras sustentadas por la razón que se acomoda en el verbo.
Luna de tres caras según las congojas de los que la atisban, hecho inmune a los azares del mundo prevenida de la perversión a sus soplos.
Punto aún más consciente de la repetición irrevocable que nutre al nominado destino; partidaria del círculo perpetuo, mártir de su atemporalidad malogrando así la sintonía sideral.

miércoles, 9 de enero de 2008

"En mis manos levanto una tormenta de piedras, rayos y hachas estridentes, sedientas de catástrofes y hambrienta"

¿Cuál es el atizador de mi escritura?
La tristeza me amordaza, me sumerge, no me suelta; espera de mí una rendición completa y además paciente.
Si por una casualidad milagrosa la alegría me inundase, me olvido de mi pluma de escritora en cierne, de los libros y demás acechos que me priven de la vida.
El amor tampoco, traigo incrustado a Pessoa: "(...) Nada le pido a nadie, ni a ella, sino pensar.", sí, sólo quiero pensar, armarlo entre las sábanas, presagiar su olor, adivinar en los días más fríos su escurridiza presencia.
La poesía no vuelve, de cualquer manera ella se basta a sí misma, no precisa de tanteos de manos torpes, primerizas, ni mucho menos de adornos que quieran encerrarla entre palabras.
No escribo por necesidad, como escritora abnegada sometida al Hado penitenciario ordenándome que convierta a la escritua en menester.
No, yo escribo en lo efímero, no en la piedra; las palabras por más belleza y verdades que guarden, pasan de hoja a hoja, de memoria a memoria, y un día se extinguen sin rastro en el sepulcro de la letra muerta, en las exhalaciones inocuas que nos vienen a la boca.

domingo, 6 de enero de 2008

Algo sobre la renuncia necia de la belleza

Los poetas no saben, no quieren escribir cualquier cosa que no sean poemas.
Quedó claro: hay verdades que no pueden decirse emperladas. La belleza en ocasiones resulta abrumadora, odiosa e innecesaria. Sin embargo, el conocimiento con rima y construcciones caras nos embelesan, luego, con un aproximación minuciosa hay algo que se mueve por dentro, pero preferible es quedarse mecidos entre las palabras, antes que el entendimiento total nos asalte y reviente.

La caída

“Estoy triste, pero siempre estoy triste” –un poema que seguramente recitaba de niña, pero he aprendido a olvidarlo-.
Fui leyendo el libro con cautela para no sentir como Kafka la alerta constante de un estallido final.
Las pocas veces que me detuve para ver detrás de las palabras, cimbraron calladas, persistentes verdades.
Se cuenta la historia de el hombre que tenía un amigo en la cárcel, el hombre dormía en el suelo como signo de complicidad con el preso, Jean-Baptise se pregunta y yo me pregunto con él: "¿Quién, querido amigo, quién se acostará en el suelo por nosotros? "
Él, juez penitenciario en un bar plagado de proxenetas, perdidos y putas en los subterfugios de Amsterdam, México-city es el nombre, él no sabe el motivo y yo con natural instinto prefiero también ignorarlo.
Un hombre que con gran prestigio en París, renuncia para entregarse a una buhardilla únicamente con un cuadro robado, sentenciando para que el remordimiento se mitigue pronto, en monólogo incesante pareciendo más bien estar declarando; espejo repugnante para quien con paciencia lo escucha.
La caída, la caída de la mujer en el Sena, condenándolo a la ausencia sempiterna de la redención y ser nada más que uno y solo y ya nada.