domingo, 6 de enero de 2008

Algo sobre la renuncia necia de la belleza

Los poetas no saben, no quieren escribir cualquier cosa que no sean poemas.
Quedó claro: hay verdades que no pueden decirse emperladas. La belleza en ocasiones resulta abrumadora, odiosa e innecesaria. Sin embargo, el conocimiento con rima y construcciones caras nos embelesan, luego, con un aproximación minuciosa hay algo que se mueve por dentro, pero preferible es quedarse mecidos entre las palabras, antes que el entendimiento total nos asalte y reviente.

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