viernes, 27 de junio de 2008

***

La ausencia también tiene memoria
y es por esta que estamos plagados de vacíos
y constante, me reitera que no hay otra posible realidad.
Me ha dado por soñar con el primitivismo
y tomo, fumo, sonrío
He estado coqueteando con la vida: me ha dado por amar, amar, amar
Después viene un silencio parecido al que sucede después de la orgía
Uno en la llovizna
Nada más.

miércoles, 25 de junio de 2008

De jardines con senderos bifucardos

Cada vez que emprendo el camino me detengo por lo menos una vez y pienso, respiro (pues a veces olvido respirar) me siento y reconsidero lo ya pensado, lo elegido desde mucho antes y vienen entonces las voces, poemas que siguen susurrandóme mis muertos y otra vez -como siempre- confundo y pierdo mi voz, mi voz que no es sino la mezcla de largas tardes de drama, de una infancia en silencio; recuerdo en un cuento de Yourcenar donde habla de Ling, discípulo de Wang Fo, al verse en peligro junto a su maestro, en vez de llorar como éste, sonríe, pues le parecía una manera más tierna de llorar... Nunca pude explicarme el motivo de este, mi llanto tan basto, nunca salvo cuando lo convertí en ternura, a los 16 años algún terapeuta me dijo que mi sarcasmo no era mas que dolor reprimido y no saben, pocos saben que yo no resisto la verdad, que me cierro y no entiendo y por eso mi repulsión a la aritmética y a la economía, lo mismo que a la gramática, la verdad sólo la escuchan mis entrañas, yo no tengo inteligencia práctica, esto es, soy perfectamente capaz de comprender a un Miró y con esto soportar las alusiones del sensible, las interpretaciones del intelectual o los silencios del sabio, no obstante estoy negada para apreciar la vida en su conjunto en lugar de fragmentada, en los fragmentos se dosifican las dosis de emociones con más precisión y por eso he aprendido a amar la fealdad, la melancolía y el spleen no como simulacros, sino como componentes firmes de la belleza.

Y para despistar aun más con el título, además de que explica la realidad de la estructura de mi cabeza, me es necesario el cuento de Borges y pronunciar su frase final: No sabe (nadie puede saber) mi innumerable contrición y cansancio.

domingo, 15 de junio de 2008

Viernes 13

En este espantoso abismo, matriz de la naturaleza y tal vez tumba, no de mar, ni tierra, ni aire, ni fuego, sino de todos juntos en sus fecundadoras causas confusamente mezclados, y al que debe combatirse siempre, a menos que aquel que todo lo hace y puede ordene sus oscuras materias y cree más mundos, en este espantoso abismo, el caudaloso demonio se detuvo al borde del infierno y miró un momento, considerando su viaje...


John Milton, El paraíso perdido

miércoles, 11 de junio de 2008

De: J.J.C. / Para: Anasthasia Pernath

A Gloria

Si el mundo estuviera lleno de gentes como tú y como yo, el sol no saldría para molestarnos y la luna reinaría siempre sobre nuestras cabezas para permitirnos así bailar flamenco sobre los tejados. Probablemente veríamos uno o dos puercos volando, es más, todos los animales estarían alados y nosotros volaríamos con ellos. No existirían los celulares y esas cosas “migrañosas”, sólo pensaríamos en el otro y éste llegaría volando a nuestros brazos. No habría armas y si acaso serían lindas esculturas. La lágrima estaría permitida y sería bienvista y aclamada.
No dormiríamos o probablemente dormiríamos de más. Cada paso llevaría consigo una canción que a la vez se subordine a un baile. Muchas veces no habría gente en la calle y otras, todos chocaríamos bailando y volando. Entonces no necesitaríamos el vino porque el aire embriagante te embriagará de poesía. Sería pues, una utopía, Utopía de los soñadores…
Tristes, sin alas y con un poco, un poquito de poesía.





LLUEVE

No digáis que la muerte
huele a nada,
que la ausencia de amor
huele a nada,
que los aires,
que las sombras
huelen a nada.
.
V. ALeixandre

viernes, 6 de junio de 2008

La muerte está a mi izquierda, es silenciosa y prudente, a veces la siento apartada, otras siento que es ella la que me sostiene.Hubo un día en el que se filtraron incontables días, dejé de llorar porque me cansaba y deshidrataba, sin contar que los surcos que abrieron el llanto no resistirían más desbordamientos salinos. Era como Harry Haller esperando la mitad de un interminable siglo para al fin con la navaja de afeitar soltar el alma del cuerpo sin necesitar de los remedios pitagóricos: La Música, Las Matemáticas y El Vino... no obstante, mi vida se condicionó por un cuento:

En el insomnio - Virgilio Piñera

El hombre se acuesta temprano. No puede conciliar el sueño. Da vueltas, como es lógico, en la cama. Se enreda entre las sábanas. Enciende un cigarro. Lee un poco. Vuelve a apagar la luz. Pero no puede dormirse. A las tres de la madrugada se levanta. Despierta al amigo de al lado y le confía que no puede dormir. Le pide consejo. El amigo le aconseja que haga un pequeño paseo a fin de cansarse un poco. Que en seguida tome una taza de tilo y que apague la luz. Hace todo esto pero no logra dormir. Se vuelve a levantar. Esta vez acude al médico. Como siempre sucede, el médico habla mucho pero el hombre no se duerme. A las seis de la mañana carga un revólver y se levanta la tapa de los sesos. El hombre está muerto pero no ha podido quedarse dormido. El insomnio es una cosa muy persistente.


.... fue cuando -después de nociones vagas de Shopenhahuer- supe entonces que en la muerte no encontraría ni reposo ni alivio y la vida me pareció aún más comprometedora que la muerte, el espiral atroz no concluyó, jamás concluye.