miércoles, 20 de agosto de 2008

Algo sobre la serpiente emplumada

Hablando sobre la carga significativa de la serpiente emplumada, se dice que es cuando la tierra se hace sabia. La realidad que enraizada emprende el vuelo, cuando se anula la tierra para despegar, la caída es pavorosa, insondable y ya no queda sino aceptar los vuelos futuros sin itinerario.
Y en el aterrizaje inexorable, resta sólo el apesadumbramiento de lo que fue, en otras líneas esculpidas, para los seres de alas precoces.
El devenir no perdona, los forcejeos han apolillado los conductos por los que pasaba el alma. La tierra se revuelca en su insignificancia para los ojos que han visto de cerca el cenit.
Nos hemos quedado sin nombre. Y la tierra ya no es tierra y las alturas no sacian.
2005

2 comentarios:

Denós dijo...

¿Y qué ocurre con los que han visto la tierra desde sus entrañas, desde el origen mismo de la energía que, mezclada con la del Sol, hace florecer la vida?

Gloria Soto Angeles dijo...

Es que aun no te conocía chochós... me olvido de los partos de nuestra tierra. Serpiente emplumada, yo no sé de eso...