domingo, 17 de agosto de 2008

Lugar común

S. no llora porque de niña le dijeron que repartiera bien su llanto pues el llanto (como todo) es marcecible, entonces ella procura no gastarlas porque sabe que en todos los caminos hay un siglo (en el tiempo del dolor) de torrenciales lágrimas. Yo lloro como León Felipe: "para que no se seque el mar", empero también porque en algún momento sueño con el fin de mi mar personal, quiero decir, es insondable mi negrura, pavoroso es el abismo que se esconde pletórico de claridad. Llamamos a la noche porque somos los hijos de perdidos paraísos y el sol nos besa con desenfreno a la cara pero cual niños heridos apartamos de inmediato la febril caricia, no vaya a ser que se nos haga una costumbre amar.