jueves, 29 de enero de 2009

De mundos caídos

Heme aquí sobre los escombros de lo que fue mundo, ya no escribirá mi mano moribundas palabras, no hablaré más de los vestigios que fueron mi templo porque la mirada de un pájaro o el alumbrar de la vida me distraerán. No se cansa mi mano, mi pulso no se cansa ni pierde tiento, he de hacerles justicia al silencio de las rocas o al corazón del mar, dar luz a los ciegos y ser agua para el que sediento maldice, mi canción no va más para este público nulo, arrinconado y triste, este canto se pierde en el arrullo del anonimato, en la voz de la eternidad.

lunes, 26 de enero de 2009

Fragmentos para dominar el silencio


I

Las fuerzas del lenguaje son las damas solitarias, desoladas, que cantan a través de mi voz que escucho a lo lejos. Y lejos, en la negra arena, yace una niña densa de música ancestral. ¿Dónde la verdadera muerte? He querido iluminarme a la luz de mi falta de luz. Los ramos se mueren en la memoria. La yacente anida en mí con su máscara de loba. La que no pudo más e imploró llamas y ardimos.

II


Cuando a la casa del lenguaje se le vuela el tejado y las palabras no guarecen, yo hablo. Las damas de rojo se extraviaron dentro de sus máscaras aunque regresarán para sollozar entre flores.

No es muda la muerte. Escucho el canto de los enlutados sellar las hendiduras del silencio. Escucho tu dulcísimo llanto florecer mi silencio gris.


III

La muerte ha restituido al silencio su prestigio hechizante. Y yo no diré mi poema y yo he de decirlo. Aún si el poema (aquí, ahora) no tiene sentido, no tiene destino.

Alejandra Pizarnik

lunes, 5 de enero de 2009

Autobiografía menor

Hasta ahora,
mi historia podría ser
la de un guerrero
que se revienta
las piernas
renunciado
a la batalla
aunque soñando
se mude
la miseria.

Me he quedado
mediocre y pobre
vigilando
que la herida siga abierta,
que mi tristeza
se levante
por entre las todas,
yo,
insignificante.

Despierta y jamás morir,
estar alerta
que el letargo del sueño
es dulce y enviciante.