lunes, 5 de enero de 2009

Autobiografía menor

Hasta ahora,
mi historia podría ser
la de un guerrero
que se revienta
las piernas
renunciado
a la batalla
aunque soñando
se mude
la miseria.

Me he quedado
mediocre y pobre
vigilando
que la herida siga abierta,
que mi tristeza
se levante
por entre las todas,
yo,
insignificante.

Despierta y jamás morir,
estar alerta
que el letargo del sueño
es dulce y enviciante.

1 comentario:

Estefanía dijo...

Gloria!! me encantó, es una forma de rendirse y sin embargo seguir con una esperanza irreal... pero muy exquisita también, siempre y cuando la realidad nos golpee.