lunes, 22 de junio de 2009

Caminar por la tierra

Estuve mucho tiempo de luto por el suicidio de mis palabras, las guardaba en un cofre derroído y empolvado y estuve muchos días, muchas noches llorándoles porque salieron lastimadas y sangrientas de mi corazón. Ha llovido y me decidí a enterrarlas, conforme al mar de la ciudad fueron naciendo y muerto palabras y palabras, tuve que vomitar y volver a llorar porque me había comido enjambres y quimeras con brujas que no vuelan y en la noche me siento eterna pero me estaba asfixiando mi propia oscuridad. Mi voz estaba arañada por el sufrimiento y también quise, con toda el alma quise no cantar, pero conejos y alacranes (también luciérnagas y pájaros azules) se me reventaban por la piel y por los ojos, entonces, mi corazón arrodillado quiso ver de frente al sol. Y desde ahí ... recoger también los latidos del viento, verter la ternura de la flor y la lluvia que a la tierra en sueños penetra y al amor, que se esconde, cala y juega y los ojos que nos hacen temblar y las manos pasajeras y de las risas que nacen de adentro y el silencio... escribir el silencio destejiendo palabras para aligerar la carga de los versos y regresarlos a la eternidad.

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