domingo, 26 de julio de 2009

LA POESÍA ES UN ARMA CARGADA DE FUTURO

Cuando ya nada se espera personalmente exaltante
mas se palpita y se sigue más acá de la conciencia,
fieramente existiendo, ciegamente afirmando,
como un pulso que golpea las tinieblas,

cuando se miran de frente

los vertiginosos ojos claros de la muerte,
se dicen las verdades:
las bárbaras, terribles, amorosas crueldades:

Se dicen los poemas

que ensanchan los pulmones de cuantos, asfixiados,
piden ser, piden ritmo,
piden ley para aquello que sienten excesivo.

Con la velocidad del instinto,

con el rayo del prodigio,
como mágica evidencia, lo real se nos convierte
en lo idéntico a sí mismo.

Poesía para el pobre, poesía necesaria

como el pan de cada día,
como el aire que exigimos trece veces por minuto,
para ser y en tanto somos dar un sí que glorifica.

Porque vivimos a golpes, porque apenas si nos dejan

decir que somos quienes somos,
nuestros cantares no pueden ser sin pecado un adorno.
Estamos tocando el fondo.

Maldigo la poesía concebida como un lujo
cultural por los neutrales
que, lavándose las manos, se desentienden y evaden.
Maldigo la poesía de quien no toma partido hasta mancharse.

Hago mías las faltas. Siento en mí a cuantos sufren
y canto respirando.
Canto, y canto, y cantando más allá de mis penas
personales, me ensancho.

Quisiera daros vida, provocar nuevos actos,
y calculo por eso con técnica, qué puedo.
Me siento un ingeniero del verso y un obrero
que trabaja con otros a España en sus aceros.

Tal es mi poesía: Poesía-herramienta
a la vez que latido de lo unánime y ciego.
Tal es, arma cargada de futuro expansivo
con que te apunto al pecho.

No es una poesía gota a gota pensada.
No es un bello producto. No es un fruto perfecto.
Es algo como el aire que todos respiramos
y es el canto que espacia cuanto dentro llevamos.

Son palabras que todos repetimos sintiendo
como nuestras, y vuelan. Son más que lo mentado.
Son lo más necesario: Lo que no tiene nombre.
Son gritos en el cielo, y en la tierra, son actos.

Gabriel Celaya ("Poesía Urgente")

sábado, 18 de julio de 2009

Memorias de abajo

A la prisionera le dio por tirar sus polvos, de pronto se vio y quedó asustada al saber cuánto le gustaban y porque -sobretodo- creía que si los dejaba, se le cerraría la puerta de la magia.

Cansada de que estuviera dominando el miedo salió sigilosa de la casa y al desierto sus polvos mágicos tiró.

Por la noche llegaron sus amigas, todas también princesas, lunáticas y estrafalarias.

Ella jugando a Scherezada les platicó su decisión y que después de tomada su decisión, eligió luego al otro día ir a recoger lo que había tirado en luna fría, sabía que estaba en el ojo de la adicción y rió, pronto entendió una de sus amigas que iba a haber una visita al desierto y emocionada también rió, arguyendo que sería toda una travesía.

Comenzó la busca.

Se organizaron como nunca en ninguna Facultad de Arquitectura y Filosofía, les emocionaba la expedición. S. cargó el recipiente y G. llevó las velas. Salieron sólo ellas dos, arriba A. y P. conversaban y también se olían.

"Hay que ser realmente idiota para" pensó G. al verle los ojos a S., agradecida -también- de que en el mundo hubiera Cortázar.

Salieron de la casa.

El aire de la noche soplaba tibio.

Con un encendedor apenas al salir de la casa prendieron sus velas y se fueron según las dos muy discretas de noche caminando a hurtadillas con la cara de idiotas y las velas encendidas.

Al desierto llegaron.

(Los polvos nos esperaban escondidos, secretos, esperando una ofrenda.

Mi corazón les cantó disculpándose por haberse peliado -no son muy orgullosos, pero se saben sagrados-, mientras, por otro lado les hablaba a nuestros fuegos el fuego para que no encandilase al viento, dócil y acechante, besar y mirar sin matar a su imposible fuego.)

Y así, en medio del desierto de noche, mezclados ya con la arena los polvos brillaron y nos dijeron secretos. Una buscó con valentía y paciencia. Otra alumbraba. Gracias por el fuego. Sonrieron las dos.

viernes, 17 de julio de 2009

Otros Espejos (Parte II)



La Estrella Caída


Un violento remezón sacudió el cielo: Una estrella se desprendió y fue a caer en las profundidades del océano. A pesar del agua, como su explosión interna era incesante, continuó brillando. Los peces, por primera vez, pudieron verse tal cual eran y eso no les gustó. La comparación con el astro era inevitable: al lado de su inmenso resplandor se sintieron minúsculos. Llenos de envidia, tragaron lodo y lo vomitaron sobre la extranjera para cubrirla de una capa espesa que ocultó su centelleo. La estrella comenzó a despreciarse a sí misma puesto que su razón de existir era alumbrar el camino de los otros. Huyó a esconderse en una cueva. Poco a poco fueron pegándose animales repulsivos que se pegaron a ella tomándola por una roca. Pareció pasar una eternidad hasta que una criatura, cubierta de escamas negras, entro en el refugio. descubrió su centro y lanzó un rayo tan intenso que ahuyentó a los parásitos. <<¿Quién eres, ser increíble, que puedes subsistir en este infierno conservando tu luminosidad?>>, preguntó el pobre lucero. <<¡Soy una estrella como tú! El remezón celeste me lanzó también al mar, donde me di cuenta de que si mostraba mi esplendor, en lugar de ayudar, crearía enemigos. Si deseaba hacer el bien tenía que disfrazarlo... ¡Ven conmigo! ¡No creas que porque te rechazan no vales! ¡Te rechazan porque no te conocen! ¿Si no hay conocimiento cómo puede haber amor?>>


De El Tesoro De La Sombra de Alejandro Jodorowsky

lunes, 13 de julio de 2009

Un borrador para la tabla de valores de la innominada.

No ser mi propia esclava.
No volar sin un pie atado al silencio.
No bañarme en cada luna de la oscuridad en tiempo.
No profanar con mis actos luego de que la tierra me desvele el corazón de sus secretos.
No levantar templos.
No convertir la fe en un cúmulo de palabras sin magia.
No romper con la sacralidad de mi nombre ni silenciándome ni pronunciándome a cada rato.
No usar las enseñanzas de los otros como si fueran tus propios hallazgos.
No temerle a tus hallazgos.
No espantarte de tus ríos.
No hacer del huracán del mar un calvario.
No jugar a la Reina de Saba ni a Gregorio Samsa.
Dejarse amar por el Sol sin estar pensando en la Luna.
Igualdad para el Sol y la Luna.
No gritar sin motivo.
Desdoblarme.
Buscarle siempre los ojos a la innominada.
Encontrar el silencio sobre cualquier ruido u orquesta.
Desenredarse con paciencia.
No desesperar.
Abrir las puertas.

domingo, 5 de julio de 2009


“Magda Lemonnier recorta palabras de los diarios, palabras de todos los tamaños, y las guarda en cajas. En cajas rojas guarda las palabras furiosas. En cajas verdes, las palabras amantes. En caja azul, las neutrales. En caja amarilla, las tristes. Y en caja transparente guarda las palabras que tienen magia.
A veces, ella abre las cajas y las pone boca abajo sobre la mesa, para que las palabras se mezclen como quieran. Entonces, las palabras le cuentan lo que ocurre y le anuncian lo que ocurrirá.”


Eduardo Galeano

Otra vez la palabra

Y regresar al silencio de las cosas, aunque todo busque su nombre, aprovechar los vientos de inspiración encendida (entre los dientes traigo esta palabra) No temerle a las cosas ni a su nombre, no temerles, duele mucho más pensar en el fracaso, que irte de bruces en la inconciencia de tus años. A lo mejor valdría ponernos a segar alguna que otra voz, porque a veces o muchas las palabras sobran. Se nos escapan mareas y remolinos y Fantasía se nos desboca. Hay que encontrar la palabra justa y no resbalar en el sitio sagrado de los nombres, porque el lenguaje sabe vestirse de belleza inefable y engarzar a las almas que se dejan enredar en cualquier telaraña hipócrita de la palabra, en las buhardillas sin ventanas que pretenden guardar el sitio secreto de las cosas.

Entrada

Dejo que las cosas pasen
y pasan
No, yo no dejo ni no dejo
sólo pretendo
acariciar las cosas
con mi mirada
y el luminoso espejo
de estos ojos oscuros
hacerlo de piedra blanda.

Retratos de la innominada

A uno siempre le da
por definirse,
pulir las hendiduras
que ha marcado el tiempo,
los cajones cerrados
del espejo
donde nos decimos
que no pasó nada,
que si la grieta está abierta
y sangra
pasamos por ella
de largo nuestros ojos
porque no se sabe
que demonios
detrás de la puerta
aguardan
Todo comienza en el miedo
y desde ahí se juntan
las sombras
descarnadas
Todo te has puesto.
Hemos llevado
exceso de equipaje
Cargamos en los almacenes
de la boca
ideas, poemas,
respuestas
para levantar
a nuestra medida
el mundo
Y qué pequeño resulta
un mundo a medida
He visto que el mar
de la vida se incendia
mientras yo cuido
mi vestido de lluvia
entre el derrumbe
de las sutilezas.
Es cierto, es cierto,
han venido,
Alejandra.
Pero para ver
necesito cuidar
de las heridas
de mis ojos
que pierdo
cuando la palabra estalla.

sábado, 4 de julio de 2009

Girasol críptico

Llueve
con la lluvia se ahogan
las palabras
y mis pensamientos distraídos
en nerviosa calma
dejan caer el telón
permitiendo que lo que está detrás
se asome.

El viento es el silencio del espacio
y el silencio es la casa
donde muere el tiempo.

Es cierto que a mis ojos
se le notan descorridos velos
y que la tristeza no me tienta
con sus mares púrpura y nocturnos
pero mi boca aún guarda
el sabor a sangre
y me visita recurrente
alguno que otro muerto.

Tendré que hacer de mi oscuridad
también la luz
y regalarle un epitafio que dijera
"peor sería el insomnio"
para que su llanto salga dulce
como lágrima de niño
y su risa no se rompa
en el cristal
donde habitaba el miedo
y donde arrepentimientos
y antiguos nombres
asaltan
en las esquinas rojas
del sueño.

viernes, 3 de julio de 2009

(entre un margen de tiempo)

Detenida
escuchando el aullido de mi perro,
el canto de los pájaros,
los grillos en el día neuróticos y desvelados.
Una mariposa nocturna
se ha asomado a mi ventana
y ha dicho,
ha dicho que se desnudaría la Poesía,
Gloria,
sin palabras…
Un presentimiento de muerte
ha colmado la mañana,
donde hasta el sonido de una sierra
y el encender de la bomba eléctrica
hacen a mis ansias temblar.
Querías escribir, aquí tienes...
tan poco entiendo lo que digo
y tantos los lenguajes
que dormitan en mi vientre.
El perro sigue aullando.
No llovió ayer,
a pesar del 3 de Julio,
no llovió
y es bueno
porque mi frente soñaba
con las ráfagas de un cambio
aunque sea el de un día sin lluvia,
donde la protagonista se siente culpable
de que le gusta demasiado el sol.
Y es que cuando es noche,
noche
y ahora con esto de los buenos aires
mi corazón se enciende
pensando en los caminos
que domina el fuego.
Porque poco sé de equilibrios
y de Camino Medio,
porque me gusta desenredar
los nudos que nos vienen de adentro,
así como le gusta al náufrago
imaginarse el mar sin la sal,
en ese sueño también puro,
donde despertar es recordar
que estás soñando al mundo