sábado, 4 de julio de 2009

Girasol críptico

Llueve
con la lluvia se ahogan
las palabras
y mis pensamientos distraídos
en nerviosa calma
dejan caer el telón
permitiendo que lo que está detrás
se asome.

El viento es el silencio del espacio
y el silencio es la casa
donde muere el tiempo.

Es cierto que a mis ojos
se le notan descorridos velos
y que la tristeza no me tienta
con sus mares púrpura y nocturnos
pero mi boca aún guarda
el sabor a sangre
y me visita recurrente
alguno que otro muerto.

Tendré que hacer de mi oscuridad
también la luz
y regalarle un epitafio que dijera
"peor sería el insomnio"
para que su llanto salga dulce
como lágrima de niño
y su risa no se rompa
en el cristal
donde habitaba el miedo
y donde arrepentimientos
y antiguos nombres
asaltan
en las esquinas rojas
del sueño.

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