martes, 8 de septiembre de 2009

En el fin

El silencio será
el poema perfecto
cuando la palabra termine
de entonar su canción

de ilusoria importancia.

Soñar
y ver más allá
de las hermosas
paredes del sueño.

¿Por qué cerrar los ojos
cuando la luz anuncia
el despertar?

Patéticos, cansados
mis enredos
La calma la busco entre la ruina
del desasosiego
de un clamor adolorido y eterno

Curarme de mi oscuridad
alumbrarme en la tristeza,
en la incertidumbre
en el desvelo.

Convertir los gritos
que levantaron antiguos templos
en letras dulces
en mar sereno
huracán en calma.

Profundo es el miedo.

Mi corazón se quema en su propia llama.

Princesa,
ordenad a la corte
arrancarse el corazón
y perdonar a la loba calcinada
.

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