lunes, 21 de septiembre de 2009

Poesía amor-tajada

Si mis cálculos no me fallan, este podría ser un lugar común, si no lo es, no es un desperdicio porque casi todo me lo digo a mi, en realidad todos los coloquios son una dedicatoria constante para la del otro lado del espejo y ni qué decir de las anunciaciones, los dolorosos partos, aunque a veces no permeen ni se transmitan o se queden consumiendo en un cajón apolillado. Si este mensaje ha de llegar que se suelte, no precisa necesariamente una respuesta. Quiero hablar de la poesía con una seriedad que el intelectual adolece, pues estoy alimentándome de ella. No es sencillo evitarla ni hablarla, el primer poema jamás ha sido escrito y antes de encerrarme en la vacuidad de sus palabras era ya víctima suya. No sé si cuento con la entereza para soportarla. Sigo de ella enamorada y más tarde me entero que es "un arma cargada de futuro", que nos rescata de la muerte y del olvido, que nos permite es-tar con el otro, que un grupo de poetas en Chile bombardearon con miles de poemas el Palacio de la Moneda un 11 de Septiembre. Y cómo contarle sílabas si no me da la gana guardarle luto a su métrica y su rima cuando la destrozan y la gastan. Qué hacer cuando el amor está, pero se cuenta con tan poca voluntad que este amor, para los ojos de los estructuralistas, no basta. Deben ser como un filtro cobarde y amortiguador todos los congresos donde la exhiben sin derrumbe e inmaculada, sin las noches -prescindiendo de las que el poeta estuvo a punto de soltar el ritmo-, más allá en las que ese verso no se dejaba escribir, más allá de los desaires del amor, más que la hoja violada, más, donde al fin la encontraron frente a frente. Y a nosotros nos la entregan salva porque en un principio era grotesca y sin niebla y humana…

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