viernes, 30 de octubre de 2009

Canción de cuna para Anasthasia Pernath

Un buen día le dio por hacerse la llovida
y se desaguó por toda la ciudad.
No porque no la primavera
ni porque se estuviese
(aunque sí) secando,
sino porque había en la tierra
aterrizado esporádicamente
y quiso sembrarse,
porque soñó un brote,
un florecer de la rosa spleenada,
delirando.
Porque postrada en friísimas cenizas
desde la nada
para renacer.
Construida de materia primigenia,
versos perdidos en las noches
de la gran esfera
o hasta en agujeros negros,
polvo de hadas y Fénix
para recordarle, sutiles, su inmortalidad,
en su sangre historias de suicidios e incestos,
en su sangre la historia de la humanidad.
Tuvo que haber muerto
y luego haber nacido
aunque al reinventarse
-por falible y somnolienta-
estuviese cabalgando
en otra identidad.
Pero ya yollar no más
por favor,
sólo la claridad,
por el momento
Sol, frío, viento,
dejad para Anasthasia Pernath el silencio,
la calma,
la claridad.

3 comentarios:

M@d3la¡n3 dijo...

Me encantas!... Siempre! ;)

Luis MV dijo...

Y ¿hay alguna hora marcada en el despertador o será un sueño de largo aliento?. Cuando venga el primer bostezo me avisas. Por cierto olvidaba presentarme, soy Luis, un sujeto que no se despierta ni a contestar el teléfono y parece que momentaneamente queda sin un motivo para desvelarse.
Saludos.

Gloria Soto dijo...

Hola Luis:

Te recuerdo, me acompañaste a tomar el metro y quien escribió las Voces Telefónicas...
¿Tienes blog? En tu perfil no aparecen vínculos.
Saludos!