martes, 22 de diciembre de 2009

Dijo un grano de arena




Me pregunto si a un pintor le avergüenzan sus colores:
Demasiado sombríos
como para marchitarse en plena primavera.
Demasiado infantiles
para ser la mujer-loba que detrás del telón anhela.
Demasiado marinos
para un paisaje desierto que me deja sedienta.

Me la he pasado inventando la realidad,
haciendo de la ilusión un artificio.
Estoy cansada de tener sueño,
de la intención muda y pasiva,
de las charlatanerías de mi espejo,
de mi cerebro parlanchín y revuelto,
de mis colores trágicos, de mis colores amargos,
rojizos, lunáticos,
de mis deseos, de mi ocultos deseos.
de los secretos a los que les perdí llave,
de mi canción y su anonimato,
de tener el corazón amordazado,
del desencuentro

¿Y qué hago?

¿Escribirlo todo aunque sea ficción?

A mí me gusta cantar
pero no digo la verdad.
A mí me gusta decir
pero al pájaro azul
lo maltrato y silencio.

Sueño con el poema desnudo,
con la muerte luminosa de mis versos.
Sueño con quitarme la máscara
y no espantarme de los ojos que vienen detrás.


Pintura: Caminos tortuosos - Remedios Varo

2 comentarios:

M@d3la¡n3 dijo...

Jamás te canses de tener la luna en la cabeza, jamás. Un buen día puede ella hartarse de tu hartazgo y abandonarte para siempre...

Gloria Soto dijo...

¿La luna? ¿abandonarme? ¡Jamás!