jueves, 29 de enero de 2009

De mundos caídos

Heme aquí sobre los escombros de lo que fue mundo, ya no escribirá mi mano moribundas palabras, no hablaré más de los vestigios que fueron mi templo porque la mirada de un pájaro o el alumbrar de la vida me distraerán. No se cansa mi mano, mi pulso no se cansa ni pierde tiento, he de hacerles justicia al silencio de las rocas o al corazón del mar, dar luz a los ciegos y ser agua para el que sediento maldice, mi canción no va más para este público nulo, arrinconado y triste, este canto se pierde en el arrullo del anonimato, en la voz de la eternidad.