martes, 10 de marzo de 2009

Escritura en rehabilitación

Ahora que solté el lamento de mis versos no sé quién soy. Pero la que llora en un rincón tampoco eres tú, Gloria, no es tu tristeza ni es tu amargura, son los estertores del mundo que con los tuyos confundes porque se generan de la misma tragedia.
"Del tamaño de tu sombra es tu luz" -me ha dicho- y un luminar en mí recordó soles que nunca se funden. No es esta la primera vez que me encierro en la forma, apartarme de la ilusión es encontrar el último cauce. Todo en mí vive y vocifera pero yo no hablo porque se enreda el corazón, ahora aferrado al silencio ¿cuál de todas estas soy yo? Y una turba se levanta, yo vigilo a la que se queda callada y observa, cuando su mirada me encuentra la pregunta pierde sentido y yo, consagrada a los brazos del viento, suelto la pluma.