viernes, 3 de julio de 2009

(entre un margen de tiempo)

Detenida
escuchando el aullido de mi perro,
el canto de los pájaros,
los grillos en el día neuróticos y desvelados.
Una mariposa nocturna
se ha asomado a mi ventana
y ha dicho,
ha dicho que se desnudaría la Poesía,
Gloria,
sin palabras…
Un presentimiento de muerte
ha colmado la mañana,
donde hasta el sonido de una sierra
y el encender de la bomba eléctrica
hacen a mis ansias temblar.
Querías escribir, aquí tienes...
tan poco entiendo lo que digo
y tantos los lenguajes
que dormitan en mi vientre.
El perro sigue aullando.
No llovió ayer,
a pesar del 3 de Julio,
no llovió
y es bueno
porque mi frente soñaba
con las ráfagas de un cambio
aunque sea el de un día sin lluvia,
donde la protagonista se siente culpable
de que le gusta demasiado el sol.
Y es que cuando es noche,
noche
y ahora con esto de los buenos aires
mi corazón se enciende
pensando en los caminos
que domina el fuego.
Porque poco sé de equilibrios
y de Camino Medio,
porque me gusta desenredar
los nudos que nos vienen de adentro,
así como le gusta al náufrago
imaginarse el mar sin la sal,
en ese sueño también puro,
donde despertar es recordar
que estás soñando al mundo