viernes, 17 de julio de 2009

Otros Espejos (Parte II)



La Estrella Caída


Un violento remezón sacudió el cielo: Una estrella se desprendió y fue a caer en las profundidades del océano. A pesar del agua, como su explosión interna era incesante, continuó brillando. Los peces, por primera vez, pudieron verse tal cual eran y eso no les gustó. La comparación con el astro era inevitable: al lado de su inmenso resplandor se sintieron minúsculos. Llenos de envidia, tragaron lodo y lo vomitaron sobre la extranjera para cubrirla de una capa espesa que ocultó su centelleo. La estrella comenzó a despreciarse a sí misma puesto que su razón de existir era alumbrar el camino de los otros. Huyó a esconderse en una cueva. Poco a poco fueron pegándose animales repulsivos que se pegaron a ella tomándola por una roca. Pareció pasar una eternidad hasta que una criatura, cubierta de escamas negras, entro en el refugio. descubrió su centro y lanzó un rayo tan intenso que ahuyentó a los parásitos. <<¿Quién eres, ser increíble, que puedes subsistir en este infierno conservando tu luminosidad?>>, preguntó el pobre lucero. <<¡Soy una estrella como tú! El remezón celeste me lanzó también al mar, donde me di cuenta de que si mostraba mi esplendor, en lugar de ayudar, crearía enemigos. Si deseaba hacer el bien tenía que disfrazarlo... ¡Ven conmigo! ¡No creas que porque te rechazan no vales! ¡Te rechazan porque no te conocen! ¿Si no hay conocimiento cómo puede haber amor?>>


De El Tesoro De La Sombra de Alejandro Jodorowsky