viernes, 21 de agosto de 2009

Algo sobre Anasthasia Pernath

Ayer lluvia
Hoy guarda sus abrazos
Recelosa se muestra

con su herida
recién curada apenas
Se le olvida
y se vuelve a lastimar
Es sólo cuestión de concentrarse
-se repite a diario-
y bueno, disciplina,
madurez, constancia,

ligereza,
pasa un lucero
o la luna entra en su sueño
y eso basta para que durante el día
no quiera salir a jugar.
Teme ver a los ojos
de su hermano miedo
No sabe cómo actuar frente al espejo
y logra a veces
con su mirada
acariciar gatuna su imagen.
No teme saltar
pero no sabe
hacia qué lado saltar.
Hay días
en los que no quisiera hablar
y hay días
en los que habla como si Babel
estuviese condenada a desaparecer
junto con todos nuestros deseos.
Y se apresura
y busca charlas
e historias que contar
historias de magia
pura y verdadera
No más.

Siempre en las calles de Madrid








A Gloria siempre en las calles de Madrid:

Es una historia complicada
y una niña muy compleja,
¿qué hacía ella sola en las calles de Madrid?
Entre gente española,
entre humo y café,
entre sueños y esperanzas aguardando el porvenir...
...sola ella está...

¿Y qué pasa por su mente?
¿qué le dicta el corazón?
¿qué la lleva sin camino por las calles de Madrid?
Una lágrima salada
y una risa esperanzada
es lo que ella ha traído desde su lejano país,
y nada más.

Y las noches estivales
las pasa en aquel bar,
escondida y solitaria entre las calles de Madrid.
Sentada sola en la esquina,
escuchando a alguien cantar,
lleva consigo una pluma, un papel y su sentir,
y nada más.

Come una vez al día,
duerme cuatro horas y ya
pues gasta todo su tiempo en las calles de Madrid.
Conoce las librerías,
poco sabe de la Iglesia;
le interesa solo aquello que pueda leer o escribir,
y nada más.

Yo la he visto soñar,
yo la he visto sonreír,
yo la he visto volar entre las nubes de Madrid.
Yo la he visto en un café,
y la he visto escribir
poemas que sólo canta al hombre que la hace vivir;
él no tiene nombre, y no,
parece no existir,
y aunque dura es la espera ella lo prefiere así.
No se arriesga, mas no ceja, sólo quiere ser feliz;
sabe bien lo que desea y lo espera sin sufrir.

Yo la he visto por aquí,
y la he visto junto a mí;
yo la he visto caminando entre estas calles
de Madrid.

Magdalena Pérez Selvas

17-Oct-2006