jueves, 4 de marzo de 2010

Poema del desierto

¿Encontraré la grieta luminosa
que me lleve al escondite secreto
donde vigilan las palabras?

Tal vez no encuentre nada.
Tal vez su espanto escondido
sea también nada
y su luz
a la que tanto reclamo,
nada.

Tengo un fantasma atorado
en la punta de mi corazón
que persigue las estelas
del pensamiento que pasa,
nada más lejos
de lo que mi propia voz,
mi escritura es un intento
de vomitar
hasta el último verso
hasta que aflore el silencio
con su inexorable calma.

A la Poesía la cubre el silencio.

Las palabras son llamas
para los recuerdos muertos,
desde las cenizas
nuestra casa se levanta.

Pido perdón por los poemas negros,
verán,
la noche también acaba.

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