viernes, 27 de julio de 2012

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Todos nuestros actos son actos de amor
aun dedesperados, aun infames,
medio desaluzados, fallidos,
medio muertos
y los buscamos en cualquier parte
en los amantes,
en el cine y los parques,
Sabines
y hasta en los cautiverios.

Entregamos nuestra sangre
para que los dioses ciegos
nos des-separen,
nos revolvemos en el lodo,
frenéticos,

ahitos del peregrinaje
buscándole.

Está
de seguro guardado
en la memoria del átomo
recorriendo invisible
los párpados de la luna.
No desesperéis, amantes incautos
pues llegamos a la Tierra bajo la promesa

de que algún día hemos de retornar
al natural amor de la hermosura.



Fotografía: Berenice Ramírez.

3 comentarios:

M@d3la¡n3 dijo...

¿En dónde nos perdimos? ¿Cuándo nos desconocimos?

Gloria Soto dijo...

Cuando creíamos que tú y yo éramos dos cosas distintas, ignorantes de que somos lo mismo.

TRABAJO ARTESANO dijo...

Que fácil resulta escribir y que difícil conseguir llegar al corazón.

Me ha gustado tu blog, si no te importa seguiré leyéndote.

Un saludo