viernes, 13 de agosto de 2010

Estancias Nocturnas

( A propósito del insomnio que dan "los nuevos días")

Sonámbulo, dormido y despierto a la vez,
en silencio recorro la ciudad sumergida.
¡Y dudo! Y no me atrevo a preguntarme si es
el despertar de un sueño o es un sueño mi vida.

En la noche resuena, como en un mundo hueco,
el ruido de mis pasos prolongados, distantes.
Siento miedo de que no sea sino el eco
de otros pasos ajenos, que pasaron mucho antes.

Miedo de no ser nada más que un jirón del sueño
de alguien -¿de Dios?- que sueña en este mundo amargo.
Miedo de que me despierte ese alguien -¿Dios?- el dueño
de un sueño cada vez más profundo y largo.

Estrella que te asomas, temblorosa y despierta,
tímida aparición en el cielo impasible,
tú, como yo -hace siglos- estás helada y muerta,
mas por tu propia luz sigues siendo visible.

¡Seré polvo en el polvo y olvido en el olvido!
Pero alguien, en la anguistia de una noche vacía,
sin saberlo él, ni yo, alguien que no ha nacido
dirá con mis palabras su noctura agonía.

Xavier Villaurrutia

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