lunes, 9 de agosto de 2010

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Una se pone a pensar en el fin del mundo e invariablemente nos viene a la cabeza el mar, si así fuese que se lleve todos los monumentos y las paredes del Vaticano y también los rescoldos de México encontrado y a los viejos imperios en remodelación, que este escenario se extinga o que al menos se pinte de otro color o qué sé yo... otro naufragio, otra visión.
He muerto toda las vidas, todos los años y las sacudidas y los escupitajos y las esquinas.
La vida es tan sólo un ensayo, ni siquiera es importante despertar, ni el recorrido, ni lo romántico del camino, ni el resultado final, ni la soledad, amor mío, ni la soledad...

2 comentarios:

M@d3la¡n3 dijo...

El mar... como el fin del mundo... y de la conciencia... sip sip sip... Siempre me ha quedado esa imagen, desde que me regalaste Las olas... remember?

Gloria Soto dijo...

Sííí!
Oyeee! Te dicen La Desaparecida!