viernes, 17 de diciembre de 2010

Para mi corazón cerrado por derribo

Quizá sólo Girondo perseguía a la mujer etérea. No lo sé. O es que tal vez una esté demasiado abastraída en quién sabe qué letras y reinos, mientras en realidad siempre hay un corazón tibio capaz de amar a nuestras tres cabezas. No sé. Pero por algo está el mundo -me digo- ¿para qué? ¿Sirve acaso preguntarse para qué?
Es sólo que Rebeca de Cien Años y Madame Bovary con su sed de trascendencia. No quiero seguir la maldición de las que viven una realidad meramente literaturizada pero pienso en el amor y en que no quiero lo que todos creen que es amor.
¡¡¿Es que acaso nadie tiene un corazón?!! -Gritaba desesperada la mujer con la máscara de niña, aguardando tras la puerta cerrada.

3 comentarios:

Carolina dijo...

Quizá el secreto para rescatar al amor de lo mundano es aprender a mirar lo cotidiano con ojos de artista...

Excelente blog, de esos que da gusto hallar.

Gloria Soto dijo...

... quizá, o más que con ojos de artista, con los ojos claros, porque el mundo siempre ha sido límpido en realidad.

:)

M@d3la¡n3 dijo...

El amor sí que existe, y tiene un rostro y tiene un nombre para cada quien, y es más palpable y más terrenal de lo que se cree. Pero yo entiendo que con cola de pez, o con alas emplumadas, a veces se busca en donde lo extraordinario no parece cosa de locos.
Excelente blog, es verdad, de esos que le recuerdan a uno que alguna vez no estuvo varada :)