sábado, 29 de enero de 2011

Del silencio y las palabras

"Pero el silencio, escribió el poeta,
es mucho mas que el lugar donde terminan los sonidos.
Es el origen. La promesa.
Escúchalo y tú también Calla."
Esther Seligson
.
Hubo, al parecer, una temática general en diferentes clases acerca del silencio y las palabras. Los escritos que nos leían al respecto hasta clasificaban los silencios, y por supuesto, todos defendían la causa de no quedarnos sin palabras.
Contestaba que no estaba de acuerdo, que la palabra está precisamente para abrir al silencio, que lo inefable existe y que nunca se puede decir, en realidad, nada. Pienso ahora en Alejandra que dice que las palabras no hacen el amor sino la ausencia ¿la separación? Dice todo esto una amante de la poesía a la que su barca redentora la construyó seguramente de palabras.
Y entonces, otro escrito de Pedro Salinas se adelanta a mi pensamiento testarudo, arguyendo algo así como: "Podrán salirme al camino los defensores de lo inefable con su cuento de que lo más hermoso del alma se expresa sin palabras ... " pero que debemos recordar que la palabra también es espíritu y que incluso para nombrar una palabra como "inefable" debemos recurrir al lenguaje.
Y entonces, me quedo callada, buscando en mis hondanadas nudos de poesía pagana que quieren volar versos y me acaricio a mi misma como si fuera mi propia hija, tratando de curar las grietas que tiene el silencio haciendo poesía.

2 comentarios:

M@d3la¡n3 dijo...

Sólo hay que saber defender la poesía de una misma, y mantenerse fiel a una misma. Eso abrazos a una misma son los únicos que nunca, nunca faltarán.

Gloria Soto dijo...

O quizá sean los que más nos falten y por eso andamos buscando tanto