domingo, 7 de agosto de 2011

De los delirios del viento

Medito en las reconciliaciones del mar,
en las profecías que arrastra el silencio
en la otra orilla
que aguarda una barca
lamiendo ya las playas de la eternidad

Entre el amor y yo, el miedo

En la noche navega mi sueño,
le pongo horas a la inmensidad

(Recuerdo cuando cubrieron mis ojos
con cien mil velos,
en la boca de mi corazón aullaba
adolorida la luz, recuerdo,
desde ahí sólo palabras y sombras
y musitaciones sordas
para traducir los delirios del viento)

Nada nos dice nada
mas que lo que no habla
pero a la ceguera la nombran cordura
y es bien visto por estos tiempos no peligrar
saliendo de los límites
que habrán de asegurarnos la salvedad

¿La salvedad?

Pero si nada nos guarda
sólo lo que lo que no vemos
Pero el olvido fecundó los suelos
de nuestra verdad y ya nada nos calma
Por eso andamos mendigando en puertas de afuera
el perdón y el descanso

Desesperanzadora la búsqueda de sortilegios
para encontrarnos

Y no reinará el sosiego
hasta que la visión se redima
y decida mirar hacia dentro.

2 comentarios:

M@d3la¡n3 dijo...

"A la ceguera la nombran cordura..." Te cité :)

Gloria Soto dijo...

Ay, sí vi tu "citación" (!!!)