martes, 2 de agosto de 2011

Meditación en el umbral



"Oh quién fuera Hipsípila que dejó la crisálida"


Rubén Darío

Quizá todo sea por intentar salvarse uno mismo, ya lo decían los profetas: "el que quiera salvar su vida la perderá", es decir, si seguimos buscando en las grietas en vez de desnudarnos, de despojarnos de nuestras torres de creencias, incluyendo lo más sagrado -como lo que pensamos que es el amor- que viendo un poco más cerca y siendo algo sensatos adivinamos que nada nos brinda una seguridad certera. Mientra sigamos olvidando cómo regresar a casa no encontraremos la calma.
A veces pesa demasiado la existencia y aletargados vamos buscando tan solo olvidarlo, hacer del veneno algo más dulce o menos amargo, "amortiguadores para sentir menos la existencia" -deberían decir todos los anuncios publicitarios- y vamos todos como en un largo sueño siendo esclavo de nuestro pensamiento y nuestros deseos.
Nos dicen que somos libres, los noticieros nos pasan sólo la guerra de lejos, estamos ciegos y no queremos otra cosa que seguir ciegos pues con el telón abajo se nos va la vida y los fantasmas que nos habitan y además ¿cómo despojarnos de lo que nos ha costado tanto?


3 comentarios:

Estefanía Rojas dijo...

eso mismo me pregunto ¿cómo? si tanto me ha costado, me ha pesado e inclusive me ha alegrado.. quisiera en verdad romper las cadenas de mis deseos, de mis pensamientos todos y existir plena, pero ¿cómo????.. Hoy es un día de esos en que siento desesperar.

M@d3la¡n3 dijo...

Creo que es la primera vez que estas letras se leen "despiertas", por llamarlo de algún... pero la realidad es que tener los ojos abiertos puede ser ambiguo... A mí me gusta su locura y su apertura, o su ceguera y su fantasía.

Gloria Soto dijo...

Ya sé, puede ser ambgüo, que lo diga no significa que lo viva. Lo vivo pero oscilo y soy una despierta, pero se me olvida y actúo como ciega, no sé... Yo tampoco desdeño la fantasía que es lo que me ha mantenido en pie