jueves, 15 de septiembre de 2011

Canción De La Extraviada Que No Volverá A Estar Sedienta

Casi siempre sucede que los días de Septiembre me recuerdan los mundos perdidos, aquellos que sepultados en las esquinas de nuestro olvido, son aludidos tan sólo en los libros de lo que los serios llaman lo "fantástico".
Pienso que a veces no me adapto a la realidad y que la materia me parece demasiado densa, pero después de todo, tampoco me creáis tan etérea, pues mis anclajes son enormes y pesados como los de cualquier extraviado.
Es sólo que con brillo fingido, estupidamente la luna me acecha y por supuesto que ella también tiene conciencia y claro que todo lo que creemos al margen de lo ordinario, son en verdad los secretos más vigilados del gran misterio que encierra nuestra existencia, laberintos y encrucijadas que son el motivo de nuestro espejo manchado.

Dicen los maestros de Oriente que siempre habrá una ignorancia primaria causante de todas las demas molestias, que es la de sentirnos separados, aquella soledad inaudita que está siempre detrás de cada puerta o durmiendo a nuestro lado ¡MENTIRA! El pensamiento nos dice todos los cuentos que nos hacen daño. He de abrir la cabeza para que se funda la durmiente de la torre encendida, he de vencerme a mi misma setenta y siete mil veces, hasta que desnuda de miedos me entregue en los brazos de la otra orilla...

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