domingo, 30 de octubre de 2011

Entre paréntesis

Los sobresaltos que asaltaron los jardines de la infancia
cobran sus impresiones como piedras atoradas
en la garganta y en los zapatos
y nosotros galopando con el corazón ciego por la noche
no logramos comprender las naderías que por dentro
lo remueven todo
Porque estamos contagiados de éste o aquél dolor
y no sabemos qué lo trajo
como ciertos amargores que nos cubren cada vez
que pronunciamos un nombre
o regresamos a los embrujos del pasado
Caminamos, sólo caminos
sin embargo, ninguna senda nos contiene
pues somos accidentes
que nuestro propio infierno nos hacemos
como también los deleites por los que morimos
calcinados..
Y nadie se detiene
y a nadie le parece sospechosa su existencia
y su latir en el mundo a diario
porque nos han envuelto con pesados velos
y somníferos potentes
para no ver nunca más allá de lo que vemos
y aunque os lo repita
una y otra vez
muchos preferiréis esto.







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