martes, 22 de noviembre de 2011

Reviviendo las buhardillas de Hölderlin





Abro la ventana, respiro ancha y espaciosamente, para no morir ahogada por el vómito, para no dejarme consumir por las buhardillas, me pregunto seriamente si tengo vocación de triste, la verdad es que alardeo demasiado de mi condición.
Otros de los marginados melancólicos son aún más heroicos y cierran para siempre su ventana al mundo, sin otra luz que la de sus lámparas de noche, me siento a respirar en la nada una oscuridad que pronto dejará de pertenercerme, cierro los ojos mientras esto pasa.


2006





2 comentarios:

José Antonio del Pozo dijo...

pues muy bonito y sensible texto
saludos blogueros

Vera dijo...

nice blog!