miércoles, 21 de diciembre de 2011

Solsticio de Invierno

He tocado mucho a las puertas del corazón
pero me pierdo en los discursos que emprendo
buscándolo
También en la saturación de las voces
con las que me confundo
sin olvidar esta incomidad inmanente
en cada arista de la existencia

No ha de morir lo que está detrás
de lo lo que da cuenta
Sin embargo
paso aún mucho tiempo durmiendo
y contándome cuentos
para poblar las horas
algunos hermosos
otros delirantes
y otros de tal densidad
que lo nublan todo
(todo aquello por lo que vale
la pena latir)

¿Pensaré entonces en el poema
como una resistencia al silencio natural
o quizá que ya me acostumbré a tanto cantar
por el ruido que cunde allá afuera?
No lo sabemos
puesto que no sabemos siquiera
si exista el silencio

Bien nos recordaba Kepler
de la música de los planetas
para que nunca olvidemos
que en lo macro lo que reina
tan sólo es quietud y bondad
por lo que acá abajo
nuestro estruendo no es
sino armonía no descubierta

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