De nuevo me detuve en el mutismo de mis letras y la presencia
lectora -si es que hay alguien- pensará: y ¡bueno! Cómo puede ser posible que
el escritor o el escribano hablen tan gastadamente de la agrafía, si dicen y dicen por doquiera en los mensajes,
en los diarios esmeradamente encuadernados, en las redes sociales, en los
blogs, en sus cabezas, pero no, en verdad nada nuevo ni que purifique la selva de la
razón, hastiada de medir y detenerse en las formas… Prefiero como casi todos la calma
pero llevo con frecuencia una tormenta en mi que desploma las paredes de
mis certezas y abro con la vista invertida los ojos y encuentro este circo
terrible y atronador a pesar de habernos inventado la ironía,
lo literario, la música maravillosa y todas nuestras tablas de salvación para lustrar la opacidad de nuestro recorrido… Y en el principio era el verbo, se le pidió
que cantara, que su voz sería un bálsamo para sus propias aguas y llevar en si
alguna clase de consuelo, pero no, escribo porque estoy varada, porque aún
no sé quién soy, es decir no lo sé y sí porque magos e iluminados nos lo han
contado y lo he vivido, he vivido con mi mayor cordura el Todo, pero regreso a
esta cárcel mía y la recorro y la describo pensando así desenredarme, encontrar el nudo final que me ancla a la desazón y a aquellas malezas que me impiden ver la realidad de las cosas
2 decires:
Que buen blog!! Me encanta la forma en que escribes y me encantan tus poemas, sigue así!
Siempre es un deleite leerte Bruja Amiga..
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