jueves, 1 de marzo de 2012

Canción de primavera en invierno

"... Ser uno mismo
Eso es la vida, y nosotros, los otros, somos ensueños de aquélla"

El poeta de poetas

Llamé a las puertas del misterio, me abatí, me desgasté, las puertas descomunales permanecieron herméticas ¿y entonces - la esfinge pregunta- cómo vivir? ¿Ir como Diógenes con una lámpara incierta, buscando amaneceres en los ojos? ¿o conformarse y camuflagearse hasta tú misma perderte, y olvidarte de escudriñar lo que implica ser heredera de la Tierra?...
He querido expandir lo que traduzco de la noche y del espacio hacia dentro que el paisaje me revela, no lo logro... he quedado enmudecida por las voces sombrías que custodian los reinos de mi pensamiento, atrapada en la época de los poetas romaniacos, no sé si porque se me revelaron de niña, no sé si yo fui cantora de tiempos pasados, poeta de la buhardilla como Hölderlin, Panero o Pessoa pero tengo el talento de la fatalidad y la melancolía .
Si bien, ahora he aprendido a respirar también hondo entre mis versos y a correr las cortinas, dejo que se instale la calma y entre las nubes estallan los fulgores, no me olvido, a pesar de que entre aguas turbulentas navegue, no me olvido de la promesa que alguna vez hizo la rosa.

1 comentario:

Estefanía Rojas dijo...

Respirando hondo, dejando que se instale la calma, no huyas nunca de la fatalidad, del talento, de la melancolía.. Escribe siempre.