martes, 3 de julio de 2012

Autobiografía menor III (03.07.12)

Y al fin, el guerrero cesó de anestesiarse
pudo ver que detrás de los bondadosos soporíferos
se esconde, acechante, un dolor descomunal
Desconoce de dónde sale
ignora también si pertenece a esta vida,
a otros rostros, otras edades
Tampoco podría asegurar si es suyo
o si se gesta en el ombligo del mundo
y todos lo padecen
aunque no lo saben
Dice conocer quién es
y sin embargo su voz
es aún letra muerta
En su cerebro y en su corazón
pájaros profetas cantan
los delirios de un viento
aún no nacido
Abre los ojos y los cierra
Por la noche despierta
con la garganta espinada
reclamando del silencio la profundidad
del no decir
del no sentir
quisiera la visión del espejo
y reflejar todo aquello que lo hace mirar
con nostalgia a las estrellas
Duerme como huracán fatigado
porque no puede deshacer las horas
que su razón inventa
Se levanta
pero sus pasos avanzan apagados
porque pretende alzarce a las inmensidades
sin escudriñar la tierra

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