viernes, 21 de diciembre de 2012

Algiz o Solsticio de invierno II o La desesperada por regresar

Podría guardar la calma
aunque se esté incendiando la noche
un viento impetuoso en la víspera
me llenó de presagios 
y no cesó de bramar

Sé que soy capaz de volverme loca 
en cualquier momento
pero este mismo viento
me invita a que respire
y a que me quite las pieles
de mi identidad sospechosa

Nada pido
nada quiero
ni siquiera la paz
ni siquiera reniego
de los sacrificios como promesa
para encontrarme como semilla
de una nueva raza

El espacio no me revela ninguna señal
ni los oráculos sosiegan la angustia
por no haber escombrado con diligencia
mi casa

Mis vestidos están sucios y deshilachados
mis zapatos casi nuevos
porque me he sentado largo rato en la orilla
a contemplar a los que pasan
y porque no puedo ser juglar
y saltimbanqui al mismo tiempo

Agradezco por el fuego y el agua
específicamente por el mar
y los espejismos brumosos como la luna
pues nos recuerdan cada vez que los vemos
que la realidad es 
sólo porque la llevamos adentro

No hablaré por hoy del ser extranjera
ni de soledades o de mi barca varada
ya que esta negrura desvela
que este sueño acaba
así como mi añoranza por las estrellas

He de hacer mi cornisa
de un instante atemporal y enraizarme
pues no quiero contemplar después
desde mis jardines
a la Tierra con nostalgia

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