miércoles, 13 de noviembre de 2013

De la mujer-remolino de agua y de viento



Miedo de escribir
¿a qué le temo?
Miedo de que la palabra
surja desenredada
y que mis ojos
se miren a los ojos
Miedo de dibujar
el paisaje del pájaro
que en el agua se ahogaba
Miedo de que me abran la puerta
y no ser yo la huesped de mi casa
atisbar desde el vacío
quedarme adormecida
en los versos
nadando en la nada
y galopar en los diálogos
que las antiquísimas voces
levantan

Deshacer
el remolino de hierro
que escurre adentro
de mis paredes

Para escribir
debo mirarme
por debajo de mi escribir
encender los dolores
besar el aliento del aire
y con sus manos curarme
porque el manantial
se ha quedado perplejo
porque uno sabe
pero se olvida que sabe
y me cambio la máscara
hasta que mi disfraz enmudece
aturdido por mi conciencia
y sus dolores de parto
y regresar al camino
sin que la promesa
del desierto marino
me pierda en las orillas
gastadas del sueño
porque me consumí
los ojos de tanto soñar
y estos ojos
sólo quieren ver hacia adentro
ciegos de vida
que en el sol
de la noche palpita
mi risa piensa en el mar
mis alas se enredan
en las telarañas
hilos de la rueda menores
rescoldos de inmensidad

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