martes, 28 de enero de 2014

Delirium

Y yo que me preocupaba por vos y mira ahora que no sé qué hacer en esta noche en este mundo conmigo. Quisiera enterrar mis manos en la tierra y enraizarme de una vez por todas, pero crucé la puerta y la locura me ronda en este insomnio. Quisiera reescribirte y volverte a encontrar, asaltarte en medio de tu noche y contarte que tomé café de más y que mi sistema nervioso no lo resiste, que me curé ayer domingo con hojas de laurel la soledad y me salí al sol por largo rato como flor asolada después de la tormenta, para que alguno de sus rayos penetrara en mi corazón que está tan frío... por ratos, cuando se me olvida ese fuego sin imágenes que lame las piedras y me callo ante ti por miedo y porque -sí, otra vez te digo- Dinamarca está podrida y aunque estás en mí, estás tan lejos, refundido en tus misterios y en tu andar apresurado, y porque me pregunto con dolor quién amará a esta loca furiosa que a veces estalla a plena madrugada porque sí, por la existencia, por no saber estar, a veces, es sólo este momento, sólo ahora, los nervios, aguante usted el ser calificada de nerviosa -Dicen otros a los que les carcome su conciencia y ese reiterado "darse cuenta"- Aguante usted, es sólo un instante entre el umbral de la realidad al sueño mientras accede a esos mundos que también le pertenecen... Mas no deseo encontrarme de nuevo sumida en aguas turbias, pero tampoco salir corriendo de mi propia oscuridad... ¡Ay estas palabras tan negras! Disculpadme, señoras, señores del vacío, de los silencios, en verdad os digo que busco regresar al centro, al lugar primigenio que nos prometieron cuando decidimos partir, sólo que hoy me siento en medio del sopor del extravío, mañana habrá de amanecer y estas palabras quedarán suspendidas en los espacios sin gravedad, a donde van a dar todos los pensamientos sombríos.

No hay comentarios: