miércoles, 16 de abril de 2014

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Somos un páramo de soledad
y venimos desde hace mucho
por las veras del mundo
con el corazón cubierto
desazonando las calles
viviendo en el miedo
pendientes sólo
de los paisajes externos.

Pero hoy no quiero cantar,
marinero.
Se saturaron de nuevo los mares de sal
(esto no es cierto)
sólo que el tiempo y el tiempo,
sólo que no quiero cantar
y sigo diciendo
y sigo invocando nombres
para rescatarnos del sueño.

(2009)

2 comentarios:

M@d3la¡n3 dijo...

No dejes de cantar... es verdad la soledad, es verdad el desazón y el miedo, pero no dejes de cantar, sirena...

Gloria Soto dijo...

¿Dejar de cantar? Tal vez nunca, signora Malena, porque si dejo de cantar se me reventarían las palabras por dentro...