domingo, 2 de noviembre de 2014

Sputnik, mi amor

Dicen que al pensar que estamos amando
es en realidad el Amor manifestándose a través de nosotros,
como si fuéramos meros receptáculos 
colmándonos de él para luego entregarlo.
Hay ventanas cerradas,
corazones tan heridos
que les lastima apenas los asomos de su fulgor.
El verdadero amor es indoloro,
pero también el que ama
trae consigo un pasado desolador
y éste sólo pide darse, ser recibido,
ser visto,
una caricia en la espalda como animalito fatigado
reposando en los árboles que sirven de sosiego
en la jungla del vivir a diario.
Sí, es el Amor el que se filtra a través de nosotros,
así como el Incognoscible desciende a través de nuestras
palabras cuando vacíos de nosotros estamos.
Entonces
¿Por qué cuando elegimos enfocar nuestra mirada en un alguien
casi siempre terminamos devastados?
Quizá porque el canal por el que transita
no está de ninguna manera límpido,
porque los miedos nos devoran,
porque nuestra historia,
por el deseo de ser bienvenidos
en una habitación asolada por fantasmas
que murmuran cosas.
Somos como el Sputnik, mi amor,
haciendo mía esta metáfora de un escritor
que es también un visionario:
damos vueltas como satélites solitarios
encontrándonos y desencontrándonos,
nuestra alma es como la perra Laika
atisbando el infinito con ignorancia y temor.
Cruzo cada día en mi barquita de juguete
de una a otra orilla,
mientras tú permaneces impávido
fingiendo que no te duele la vida,
con la boca, los ojos, los oídos sellados,
creyéndote la historia del mundo
contada por aquel demiurgo soñador.
¿Y quién soy yo
para pedirte que recuerdes
y me reconozcas?
Hablo sólo para mí.
He tocado la puerta
y detrás de ella
nadie que responda.

1 comentario:

Estefanía Rojas dijo...

Segunda ocasión de leer este poema. Y como hinchado el pecho, estremecida mi alma, los poros y las lágrimas recordando el dolor que el amor también ha trazado en mí. Tengo la fortuna de conocer a la autora del poema y a los protagonistas de esta historia. Y de entre todas las grandes cosas que esta escritora plasma, este poema se colma por sí solo de belleza. Gracias