lunes, 1 de diciembre de 2014

Soy un mar




Esta noche soy el mar que imaginaron los antiguos
el de aquella finitud avasallante
en que los barcos caerían a la deriva
con anhelo de verdad.

Hoy –como siempre- soy un mar
y una voz desde mis profundidades reclama alguna forma,
y un silencio en que se escuche crepitar a las estrellas
no los murmullos de los ciegos que se apropian de la Tierra.

Soy un mar del que mana poesía-espejo
de voces antiquísimas,
lenguajes secretos, que abren puertas
para acceder a los mundos que el olvido sepultó.

Sólo las sirenas, los tritones y delfines
me escuchan rebosantes de melancolía,
y en mi vastedad la soledad también se arrulla,
y yo me pongo a sollozar con todos ellos.

El viento silba nanas en mis oídos
desde el principio del tiempo.
El sol disminuye el enfriamiento de mi sangre.
Y la tierra juega a contenerme.

Este mar podría ser un bálsamo para cualquier mirar.
Al que contempla mi inmensidad
le recuerdo su propia inmensidad
Y de pronto su memoria se enciende.

¿Pero algún día una Conciencia 
se atreverá a vivir dentro mío 
para siempre?

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