martes, 4 de agosto de 2015

Bangkok interno

Una vez más escribir sobre no poder decir nada. Un poco cansada de mi condición de escritora que no escribe, llenar y llenar  páginas para uno mismo aunque sea.  Dar cuenta de los rumbos de mi barca en que el encuentro y el desencuentro son uno.
Ideas flotan en el misterio colosal donde se forman los pensamientos y las cosas. A veces accedo a ese mundo y bajo a la tierra algún verso perfecto, alguna verdad a medias. 
No es fácil estar allá y estar aquí.
Me gustaría escribir todo el tiempo en tiempo, pero a veces se escabullen las palabras, excepto para decir los hechos, las andanzas y frustra no poder describir cuando se cruza el espacio dentro de la otra realidad, preñada de símbolos aun ininteligibles para mi.
Tengo miedo de estar sola de nuevo. Una vez más abro las cortinas de la ventana púrpura donde yace una mujer loba que en el día se pone la mascara de la vida.
Pero ya no llorar más. Mi cara está surcada y la dulzura llama.

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