miércoles, 12 de agosto de 2015

Sobre Antes que anochezca de Reinaldo Arenas



“Yo sabía que en aquel sitio yo no podía vivir. Desde luego, diez años de aquello, me doy cuenta de que para un desterrado no hay ningún sitio donde se pueda vivir; que no existe sitio, porque aquél donde soñamos, donde descubrimos un paisaje, leímos el primer libro, tuvimos la primera aventura amorosa, sigue siendo el lugar soñado; en el exilio uno no es más que un fantasma, una sombra de alguien que nunca llega a alcanzar su completa realidad; yo no existo desde que llegué al exilio; desde entonces comencé a huir de mí mismo.”


Mientras se va leyendo Antes que anochezca, a sabiendas de que el autor algún día dejará su isla, se soporta junto a él las vicisitudes pues el exilio –aunque lejano- se muestra como un consuelo y como redención. Empero, no hay tregua en ningún lado, hay breves respiros, breves descansos donde la belleza podía manifestarse, pero no es ningún sitio sino algún instante, pues su vida y la nuestra está fragmentado en intervalos de fulgores o de oscuridad absoluta.
Sobre todo hemos de partir del poeta, que se siente desde un principio ajeno al mundo y por eso escribe, su extrañeza es el punto de partida para que se presente en él la necesidad imperiosa de hacerse cabida en algún lado, aunque éste sólo sea el de la escritura, por ello no sorprende el que fuera de Cuba Reinaldo Arenas siguiera experimentado una desazón que permeó en cada arista de su existencia.
El escritor es el que reclama lo que le sobra o le falta al mundo, mientras permanecía cautivo en su país daba cuenta de una realidad nefanda desde su filtro personal,  al alejarse de ahí, encontró que el horror y la injusticia reinan por doquiera, quizá bajo formas más sutiles y que se pegan día a día a la rutina, pero de pronto alguien se detiene y ve de cerca el absurdo y la inversión de las cosas, su voz se convierte en un aullido para que todos volteen, pero ver la suciedad que subyace bajo todo disfraz, por lo general resulta incómodo.
Por último, el autor dice que empezó a huir de sí mismo, creo que esto puede quedarse sólo en el intento, puesto que no podemos descocernos la sombra y una vez que hemos podido elevarnos por encima de nosotros mismo para vernos y vernos, no hay marcha atrás, podemos desviar la conciencia hacia otra parte, pero ésta se expande y no por eso retira la mirada de su centro. Ese cansancio que se manifiesta al final de Antes que anochezca, es porque en algún momento el escritor-visionario piensa que toda su causa está perdida por tanto escribir frente a los ciegos.


No hay comentarios: